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En confianza con: Carlos Marín, ganador del International Queer Film Festival Playa del Carmen

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Hace unas semanas comentábamos nuestras cintas imperdibles en el International Queer Film Festival Playa del Carmen, entre las que figuraba ‘El sueño del escorpión’ (2019). La película se centra en la relación de Aritz (Izhar Álvarez), enfermero del otrora leyenda de moto GP, Biel Guerrero (Eleazar Masdeu), quien está en un estado cuasi catatónico —está en una silla de ruedas y no habla— tras un accidente que terminó con la vida de Eric (Eloi Catalán), persona importante en la vida del deportista de élite. Sin embargo, estudios médicos señalan que no hay nada que impida a Biel hablar ni caminar, así que el misterio es encontrar el motivo de esa decisión.

Para complejizar un trabajo que ya se veía complicado, Aritz tendrá que lidiar con los hermanos Guerrero: Alba (Cristina Arenas) y Carlos (Gerard Clavell), quienes nunca van juntos a visitar a Biel, pero que aportan bastante para que el cuidador se dé una idea de quién era su paciente antes del accidente. Y lo que parece curiosidad natural da paso a una obsesión con resultados inesperados. Con referencias claras a grandes obras de la cinematografía —Bergman, Hitchcock—, puedes leer nuestra crítica de ‘El sueño del escorpión’ aquí.

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El sueno del escorpion Aritz Biel scaled

Hoy inauguramos ‘En confianza con…’, sección donde cada mes conoceremos un poco más a destacadxs creadores artísticos (con énfasis en lxs pertenecientes a minorías) y nuestro primer invitado es Carlos Marín, director de ‘El sueño del escorpión’, cinta que se alzó con la distinción de Mejor Largometraje de Ficción Mexicano en el International Queer Film Festival Playa del Carmen. Acompáñanos a descubrir más del proceso creativo de la cinta, de la formación de su creador, amén de cómo percibe el futuro del cine, con énfasis en el independiente y LGBT+.

Carlos, gracias por aceptar la invitación. Dinos ¿cómo nace ‘El sueño del escorpión’?

Gracias a ustedes por la invitación. ‘El sueño del escorpión’ nace de una historia que tenía guardada desde hace tiempo. Me tarde tres meses en escribir el guion y la segunda historia —centrada en Alba— fue la última adición. En materia técnica es una historia intimista, con pocos personajes y con una producción limitada, pues parte de la autofinanciación.  En España no se ha proyectado la cinta, pues los festivales de cine se encuentran en pausa por la emergencia sanitaria.

Cuéntanos del proceso de selección de Izhar Álvarez y Eleazar Masdeu

Yo tenía un perfil muy claro de los actores que podían interpretar a las protagonistas, pero mi idea cambió durante la selección, especialmente para la interpretación de Aritz. Eleazar Masdeu hizo audición y se parecía bastante a lo que tenía en mente para el personaje de Biel; empero, la idea que tenía de Aritz era diferente: lo pensé como un personaje holístico, alternativo y hubo un actor seleccionado antes que Izhar Álvarez, pero por otros proyectos no pudo sumarse al rodaje, así que el papel terminó en Izhar, quien le imprimió su sello a Aritz.

Estoy muy agradecido con el compromiso de mis actores, quienes dieron lo máximo en materia interpretativa. Escribí el guion partiendo del método Cassavettes —no se escriben diálogos, sino que se le dan las herramientas a los actores para que improvisen e interpreten— y la labor de Izhar y Eleazar fue sorprendente. Lo mismo puedo decir del resto del reparto, que en su mayoría ya se conocía, lo que facilitó la grabación: por ejemplo, la escena final de los hermanos fue completamente improvisada por los actores y se grabó en una sola tarde.

El sueno del escorpion Alba Carlos Biel

La casa donde se desenvuelve la historia es aplastante, igual que Manderley en ‘Rebeca’. ¿Está pensada como un personaje más?  

Por supuesto, la casa es un personaje más. La primera mitad de la cinta Biel no pronuncia palabra, es un personaje silente y limitado, por lo que la casa es una representación de su narcicismo; la casa narra la historia de una persona con estatus y poder, deportista de élite que se encuentra en una fase de decadencia, oscura: Biel se encuentra metido en sí mismo y de allí la importancia de la imponencia y la opulencia de la casa.

Por cierto, el principal desafío en materia de producción fue conseguir una casa con todas las especificaciones: vitrales, alberca, espacios amplios iluminados. Afortunadamente la encontramos en Mata de Pera, localidad donde se rodó la cinta y a nivel de costos me mantuve dentro del presupuesto. Empero, por diversas cuestiones terminé grabando en noviembre en lugar de en verano, pero se logró sacar el proyecto.

Las referencias a ‘Persona’ (1966) de Bergman son claras. ¿Tuviste temor de las comparaciones en esta reescritura?

Nunca, porque aunque cogí la misma premisa, existe una sana distancia. Además, estamos en un punto donde casi todo lo que se haga en el mundo del arte ya se ha visto, lo importante es darle vuelta. En mi caso tomé la premisa de Bergman y llevé la historia a otro lado, amén de que le sumé el arco de Alba. Así, puedo decir que ‘El sueño del escorpión’ tiene otro matiz, otras capas, y aunque en un primer momento parece que el concepto es el mismo, la visión es más moderna, más transversal:  los personajes orbitan alrededor de Aritz y Biel y eso ya es una historia completamente diferente. Lo mismo puedo decir de los hermanos guerrero —Alba, Biel, Carlos— que están unidos por la desgracia.

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Además de Bergman, ¿qué otras figuras del cine influyen en tu trabajo?

Soy un gran admirador del cine queer que se centra en las historias personales y que es intimista. Me encanta el trabajo de Gus Van Sant, especialmente ‘Elephant’ (2003). También me gusta mucho el cine muy visual, como el que realiza David Lynch.

En ‘El sueño del escorpión’ vemos una fusión de géneros: por momentos es un thriller, en otras partes roza el drama. ¿consideras que el futuro del cine se encuentra en la fusión de los géneros?

Sin duda alguna. Trabajé en Sitges y desde entonces vi cómo se mezclaban diferentes géneros dentro del cine fantástico: subtramas queer, intimistas… Ahora, con respecto al cine de autor o al cine independiente, más allá de las referencias se tiene que saber cuál es la historia que se quiere contar y cuál es el objetivo de los personajes y lo demás viene sólo. Cuando yo escribía el guion de ‘El sueño del escorpión’ y una vez que identifiqué las motivaciones de mis personajes, ellos se definieron solos: aunque tenía duda de cómo enfrentarían el conflicto, ellos tomaron sus propias decisiones.

El sueno del escorpion Aritz

¿Cuál fue la parte más complicada del proyecto?

En la preproducción, además de conseguir la casa, el planificar el rodaje y coordinarlo con los tiempos de los actores. A lo anterior se sumó la pandemia, que nos obligó a no grabar escenas que se tenían planificadas —Aritz conocía más de Biel por un encuentro que tenía con una antigua amiga. No obstante, el contexto pandémico también me ayudó para editar en menos tiempo del que tenía planificado.

A la distancia, ¿cambiarías algo de tu cinta?

No, de hecho se acerca mucho a lo que tenía en mente. Ningún director está completamente satisfecho con su trabajo, pero lo cierto es que me gusta mi proyecto más profesional. Hice inversión de equipo técnico y producción y el resultado valió la pena y aunque en España el mercado funciona de forma diferente —los festivales de cine no han dado el salto al mundo digital y por ende no he podido exhibir mi cinta aquí—, me alegra saber que mi obra tiene una buena recepción en América Latina. Y, después de que la exhiba en mi país ya veremos si llega a las salas de cine.

Pero regresando a la pregunta, hace poco vi un documental de Bergman, donde el cineasta decía que se siente satisfecho con que su película llegue a muchas personas y lo mismo pienso yo. Existen historias que vale la pena contar, visibilizar (historias silenciosas como la de Alba), y desde mi trinchera siento la responsabilidad de visibilizarlas: y entre mayor difusión se le pueda dar a una obra y más personas se sientan representadas o identificadas, mayor es la satisfacción del director.

El sueno del escorpion Aritz arbol

Ahora Carlos, cuéntanos sobre ti: ¿de dónde nace tu pasión por el cine?

Desde pequeño sentí fascinación por escribir historias y por los juegos de rol (especialmente por ‘Vampiro: la mascarada’). Yo nací en 1979, no había internet, así que me entretenía escribiendo historia sobre mis amigos mi familia, y mi cotidianeidad.  Posteriormente surgieron franquicias como ‘El señor de los anillos’ (2001-2003) y ‘La guerra de las galaxias’ (1970) que confirmaron mi amor por los universos fantásticos, especialmente porque yo percibía el escribir historias como afición y refugio.

Cuanto estaba en mis 20, amigos y familiares me dijeron que era muy bueno escribiendo historias y que debía profesionalizarme. Eso fue lo que me ánimo a cursar la maestría en guion cinematográfico en Barcelona y durante dos años entré en contacto con grandes exponentes y maestros a los que admiro: Bergman, Lynch, Welles, amén de empaparme de la historia del cine. Ahí fue cuando comencé a conectar con gente del mundo audiovisual, que fue una cuestión de ganas y horas.

Aunque no lo parezca el cine es una carrera de fondo así que antes de ‘El sueño del escorpión’ —mi primera cinta semiprofesional— escribí y dirigí el corto ‘Messiah’ (2016) y la webserie ‘Estirge’ (2018). Y es que lo importante es hacer y no parar: las plataformas de streaming muestran que hay oferta y demanda y se puede disfrutar del cine independientemente de su género. Además, con los avances tecnológicos, producir una película no es lo mismo que hace veinte años, es mucho más sencillo, aunque se requiere de mucha disciplina.

¿Cuál consideras que es el mayor desafío para la producción de cine independiente?

La distribución. En otras partes del mundo Amazon Prime permite, si se cumple con sus estándares de calidad, permite la exhibición de tu obra en su plataforma y, con el tiempo, se puede rentabilizar: en Reino Unido, Estados Unidos y Japón es sencillo subir tu proyecto. En España solo puedes subir tu película o serie previa invitación del encargado de contenidos de la empresa en el país. Así, los creadores españoles nos enfrentamos a un hermetismo para la distribución de nuestra obra, pues existe un gremio muy fuerte que impide que nuestras producciones se distribuyan y las alternativas tampoco son prometedoras: se puede contratar la ayuda de terceros que aseguran llevar tu obra a los catálogos de las plataformas de streaming siempre y cuando se pueda pagar. Y si lo anterior sumamos la geolocalización el escenario pinta complicado.

El sueno del escorpion Carlos Marin

Cuéntanos un poco más sobre tu casa productora, VideoLooking

Vivo en Barcelona y siempre he estado en contacto con el mundo del arte y el universo audiovisual. Eso fue lo que me motivo a celebrar un festival anual, llamado VideoLooking, que dio voz a diferentes videoartistas; con el tiempo cogió fuerza y se exhibió cine independiente (como el de Gaspar Noé), además de videoarte. Sin embargo, dejé el festival para centrarme en la producción, aunque conservé el nombre.

Ahora que se lucha por representaciones positivas, ¿consideras importante que los personajes LGBT+ sean interpretados por actores y actrices parte de la sexodiversidad?

En términos generales creo que actores y actrices LGBT+ pueden empatizar más con los personajes parte de la sexodiversidad, lo que se traduce en mayores herramientas interpretativas, porque han vivido o saben cómo se viven cosas escritas sobre la heterodisidencia en los guiones. Por ejemplo, hace poco vi  ‘Los chicos de la banda’  (2020), de Murphy, y me parece que todo el reparto es gay, lo que se traduce en una sinergia interesante en la pantalla.

No es implícito que alguien que se dedica a la actuación y no sea parte de la sexodiversidad no pueda interpretar personajes LGBT+ —porque en la homosexualidad hay matices—, pero tendrá menos herramientas interpretativas, por lo que su desafío será mayor. Empero, es necesario diferenciarlo de la representación trans: sabemos que anteriormente personas cis interpretaban estos papeles y si bien se ha avanzado en temas de representación, no es suficiente. La comunidad sexodiversa debe apoyar a la población trans sin acaparar la voz ni los reflectores: llegó el momento de permitir a este sector luchar con su propia voz y nosotrxs respaldarle. Además, al darle personajes trans a personas trans se consiguen fuerza y matices verídicos.

Y es que aprendemos cada día más sobre la importancia de la representación. En España tenemos una tradición llamada la cabalgata de los reyes magos y se escogían actores blancos a los que se les aplicaba el blackface para interpretar su papel, en lugar de contratar actores negros: ya estamos corrigiendo la postura en el tema de la diversidad racial. Con el tema del género y la sexodiversidad creo que pasará lo mismo.

El sueno del escorpion Eleazar Masdeu

¿Estás desarrollando algún proyecto actualmente?

Sí, es un proyecto que quise rodar este año, sin embargo, mi pareja me ayudó a parar. ‘El sueño del escorpión’ estaba en postproducción y yo quería hacer casting para mi próximo proyecto, pero mi pareja me hizo ver que tenía que disfrutar esta etapa y acompañar a mi cinta hasta el final. Mi nueva película, de la que no te puedo contar mucho, es autoficción: se centra en cómo viví mi despertar sexual, mi salida del armario y cómo reaccionan las personas alrededor. Por supuesto, es en la forma en que se presentará dónde está el atractivo: en una reunión de amigos se tratarán temas no resueltos durante la adolescencia que llevarán a la audiencia a descubrir las profundidades de los personajes. Una vez más las locaciones son importantes y ya estoy en búsqueda de una casa en la playa.  Las grabaciones comienzan el año que viene.

Por último, ¿qué cosas interesantes estás viendo, leyendo y consumiendo de las industrias culturales?

Recomiendo ampliamente toda la filmografía de Marco Berger, su cine me parece bastante atrevido, yo no sé si me atrevería a mostrar tanto —se siente la tensión sexual todo el tiempo en ‘Un rubio’ (2019)—, pero vi ‘Taekwondo’ (2016) en Amazon Prime y la disfruté mucho. Por otra parte, soy amante de la literatura fantástica y estoy leyendo ‘Dune’ (1965) antes de que salga la película. También soy un gran aficionado a los videojuegos, pero esas recomendaciones tendrán que ser en otra ocasión.

Para enterarte de los proyectos de Carlos Marín síguelo en Facebook, Instagram  y YouTube. Y por supuesto, no olvides dejarnos en los comentarios a que próximas personalidades te gustaría ver en esta sección. Nos leemos la siguiente semana.

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