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El cine mexicano, más vivo que nunca

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En más de una ocasión has escuchado o incluso has dicho que el cine mexicano es sólo una reproducción anacrónica de clichés, vicios, tramas y estereotipos de la sociedad mexicana y que al menos en la telerrealidad —tan en boga por el estreno de producciones como ‘Acapulco Shore’ y ‘De viaje con los Dérbez 2’— se pueden apreciar peleas reales o ridiculizar a la clase privilegiada por el estilo de vida que lleva.

Sin embargo, el siglo XXI ha visto el surgimiento de nuevas figuras en la escena cinematográfica nacional y así más allá de las consolidadas figuras del cine mexicano actual (Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón, González Iñarritu) y de la sempiterna ‘Amores Perros’, la industria fílmica nacional presenta trabajos que no sólo brillan por su aspecto técnico, sino que entablan un diálogo sensacional con nuestra coyuntura. Revisemos algunas de las cintas que se encuentran en exhibición y que son simplemente imperdibles.

1. ‘La paloma y el lobo’ (2019), de Carlos Lenin

Tristemente célebre es ‘Nuevo Orden’ (2020), de Michel Franco, que al reproducir uno de los miedos de la élite mexicana —el perder su posición privilegiada por culpa de la clase trabajadora— fue defenestrada en el país y peor aún, se ignoró por completo su mensaje de militarización: de ahí la importancia de tener empatía y habilidad para abordar temas escabrosos. Esa cualidad destaca en el primer filme de Carlos Lenin, ‘La paloma y el lobo’, que trata la violencia (en su espectro más amplio) de una forma inteligente.

Paloma (Paloma Petra) y Lobo (Armando Hernández) se mudaron de su localidad de origen a una ciudad fronteriza del norte del país. Allí enfrentan violencias de todo tipo: trabajos deshumanizantes y demandantes, falta de oportunidades, precariedad y falta de agua, violencia emanada del tejido social y de los procesos de socialización masculinos y un largo etcétera. Sin embargo, a pesar de que la cinta logra drenar al espectador con la idea de un terrible acto de violencia, este nunca llega a aparecer en pantalla: se le narra, se le menciona, incluso un personaje escapa de él, pero no hay armas, balas, ríos de sangre ni secuencias de golpes.

 

Y para resaltar este trabajo aún más, es necesario destacar que a pesar de lo escrito líneas arriba la emoción central de ‘La paloma y el lobo’ es el amor no la violencia ni el odio. Frente a una realidad adversa en la que la violencia amenaza con filtrarse en la vida privada de las personas, el primer largometraje de Lenin pone el énfasis en el amor como refugio para sobrevivir a un lugar, sistema y estructura que busca acabar con nosotrxs.

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2. ‘El diablo entre las piernas’ (2019), de Arturo Ripstein

A pesar de que un importante sector de la crítica especializada señala que el trabajo de Arturo Ripstein es una explotación desmedida a la violencia y la pobreza una cosa es clara, su filmografía es pilar fundamental del cine mexicano y entre sus obras más recordadas encontramos ‘El castillo de la pureza’ (1973) y ‘El lugar sin límites’ (1978).

No obstante, sus últimas producciones —‘Las razones del corazón’ (2012), ‘La calle de la amargura’ (2015)— carecían de la fuerza de sus clásicos aunque sus temas recurrentes se mantenían presentes. Por ello, es grato ver que la visión de dirección de Ripstein y el guion de Paz Alicia Garciadiego (su guionista base y también esposa) vuelven a estar en sintonía para presentar un trabajo que no deja indiferentes a nadie y que, tras los problemas de exhibición por la pandemia, se encuentra en las salas de cine mexicanas.

 

Beatriz (Silvia Pasquel) lleva 30 años viviendo con un viejo (Alejandro Suárez) y los recuerdos de esos años de convivencia son todos los insultos y violencias que su pareja ha proferido contra ella: el viejo teme que el apetitito sexual de su esposa se desboque como antaño y le sea infiel.  Beatriz toma clases de tango en Barba Azul para sacar un poco de la pasión que lleva dentro y no dejarse consumir por su esposo, pelearse todo el día con Dinorah (Greta Cervantes) —empleada doméstica y cuasi hija— ni perderse en los mares de la memoria a través de la contemplación de las fotografías de su hija que no va a visitarla. No obstante una revelación del viejo hace que Beatriz decida tomar acciones que tendrán resultados insospechados.

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3. ‘¿Qué les pasó a las abejas?’ (2019), de Adriana Otero y Robin Canul

En este espacio ya hemos hablado de la devastación medioambiental de México y de como el ecoterror está más vivo que nunca. No obstante, se sabe que la realidad siempre es más terrible que la ficción y así se confirmó en Campeche en 2012, cuando millones de abejas murieron sin explicación aparente.

Por supuesto, lo que ya es perturbador se convierte en algo más terrorífico al considerar dentro de la ecuación el gran número de apicultores mayas que vieron trastocada su vida. Así Gustavo Huchín y Leydy Pech se convierten en los líderes y voceros de las comunidades mayas y deciden ponerse a investigar y exigir cuentas a las autoridades por la muerte de las abejas.

 

Lo que sigue es un retrato terrible del racismo e infantilización de las comunidades originarias, la desposesión territorial de la que son víctimas para favorecer a las empresas trasnacionales (en este caso Monsanto) y la preeminencia de los intereses privado-corporativos sobre la vida y bienestar de personas a las que no se reconoce como mexicanxs en pleno siglo XXI. Sin importar si te apasiona o no el tema, el visionado de ‘¿Qué les pasó a las abejas?’ no te dejará indiferente.

 

Otras recomendaciones que no incluimos en este espacio pero a las que definitivamente les tienes que echar un vistazo son ‘La diosa del asfalto’ (2019) y la retrospectiva de Julián Hernández en la Cineteca Nacional y ‘Ayer maravilla fui’ (2017), de Gabriel Mariño. ¿Cuáles son tus películas mexicanas favoritas del 2010 para acá? Compártelas con nosotrxs en los comentarios y no te olvides de leernos la siguiente semana.

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