estridentismo-vanguardia-artistica-mexicana

Estridentismo, el único movimiento artístico mexicano de vanguardia

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp

Con sus orígenes en vanguardias europeas como el Futurismo, el Ultraísmo y el Dadaísmo, el sentido en las obras estridentistas es casi nulo. Si se coloca toda la atención a las convenciones estéticas y narrativas conocidas hasta el momento para otorgarle sentido a un trabajo estridentista, explotarán muchas cabezas. Hallar una idea es innecesario cuando el objetivo (si es que lo hay) es provocar contradicciones para causar un ruido interior.

Historia (corta) del Estridentismo

El Estridentismo fue la única vanguardia artística mexicana. Fue fundada en 1921 por el poeta mexicano Manuel Maples Arce. Se comenzó a desarrollar en la Ciudad de México, pero pronto se expandió y tomó mayor fuerza en Xalapa, Veracruz.

estridentismo-vanguardia-mexicana-crea-cuervos
Fuente: Revista Código

Su inicio se dio específicamente con la aparición en la ciudad de la hoja volante ‘Actual número I’, redactada y firmada por Maples Arce, fue el detonante de este movimiento artístico. Germán List Arzubide, miembro de la vanguardia, recuerda este momento tan disruptivo en las calles, en el arte y en el lenguaje:

“Una mañana aparecieron en las esquinas los manifiestos y en la noche se desvelaron en la Academia de la Lengua los correspondientes de la Española haciendo guardias por turno, se creía en la inminencia de un asalto”

El brillo de la subversión no duró demasiado, puesto que la muerte le llegó pronto a la vanguardia. La historia cuenta que para 1927 se había disuelto el grupo, pero lo que no esperaban era que su desprecio por el nacionalismo y por las formas cuadradas de hacer arte dejarían huella para revolucionar el sector artístico de México.

manuel-maples-arce-estridentismo-vanguardia-mexicana-crea-cuervos

Obras y pensamientos

A pesar de ser un sinsentido, en algunas ocasiones se pueden encontrar ciertos pensamientos conductores. Uno muy importante en esta vanguardia es la urbanización y la ciudad. Este serpentear de magnitudes descomunales que alberga obeliscos de proporciones más que bíblicas se hace presente en muchos de los textos estridentistas, donde la naturaleza llega a ser un obstáculo para el desarrollo y crecimiento de la modernización.

Un claro ejemplo es el poema ‘Prisma’, de Maples Arce, donde se puede leer el siguiente fragmento: “El cielo es un obstáculo para el hotel inverso refractado en las lunas sombrías de los espejos…”. Siempre se ha tenido en mente que los rascacielos llegarán tan alto que el cielo será el mayor inconveniente para seguir expandiéndose hacia arriba. La propia naturaleza detiene el crecimiento del gris monótono de la tecnología.

[Te podría interesar: ‘7 artistas que han creado instalaciones de arte en la frontera‘]

La hermosa ciudad

Pero no todo es tristeza y desolación con la ciudad. Así como puede dominar un ambiente sombrío y casi negro por la extirpación del ánimo de la vida a causa de tanto crecimiento y contaminación, la urbe siempre será, para ellos, una bella mujer que permite el desarrollo social y tecnológico de quienes la habitan, o de quienes llegan a ella para un porvenir mejor.

exposicion-vanguardia-estridentista-manuel-maples-arce-estridentismo-vanguardia-mexicana-crea-cuervos
Fuente: Revista literaria Taller Ígitur

Esta dicotomía del pensamiento se puede leer y sentir durante la novela corta de Arqueles Vela, integrante destacado del movimiento, titulada ‘Señorita Etcétera’. En el desarrollo de esta historia, se presenta la narración sobre lo que parece una mujer, quien es descrita por el autor. Jamás mencionan sus rasgos corporales, ni siquiera si en verdad es una mujer. Sin embargo, la nostalgia con la que se presenta, y la alegría que provoca encontrarla en una misma estación de tren, pretende que el lector maquine esta relación como si fuera con la dama amada y odiada.

paseo-poetas-chapultepec.estridentismo-vanguardia-crea-cuervos
Paseo de los poetas, Chapultepec.

Es así como se comporta la ciudad: a veces fría, pero con la calidez exacta para mantener a la gente en una incubadora gigante; con unos ojos grises que a veces lloran, pero también cuenta con dos bellos ojos azules, brillantes como ellos solos; el hedor pútrido de todo lo que rodea, aunque la mayor parte del tiempo penetra un olor a flores plantadas aleatoriamente sobre el asfalto, aquellas que han sobrevivido a toda la mancha de devastación que otorga el pasar del tiempo.