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Salar de Uyuni, el desierto blanco de Sudamérica

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La región de Sudamérica nos ofrece paisajes exquisitos; desde Argentina,  pasando por Chile y Bolivia hasta llegar a Perú podemos encontrar  bellezas naturales que harán que nuestros corazones latan de emoción y nuestros ojos vean los maravillosos espectáculos que la naturaleza nos regala.

En ésta ocasión hablaremos de una de las maravillas que nos ofrece Bolivia a la hora de visitarlo: el Salar de Uyuni, se trata de una llanura blanca infinita, uno de los desiertos más espectaculares de toda Sudamérica, mostrándonos una imagen que sin duda se grabará para siempre en nuestra memoria.

Se ubica al sureste de Bolivia en el Departamento de Potosí, situado a más de 3500 metros sobre el  nivel del mar; es un desierto salino tan amplio que puede verse desde el espacio. Su formación se remonta muchos años atrás, entre 40 mil y 25 mil años; toda la superficie actual del salar era un lago de agua salada y comenzó a formarse a partir de la evaporación de éste y varios lagos.

Considerado el salar más grande del mundo tiene 10, 582 kilómetros cuadrados de superficie, dado que está formado por 11 capas de sal con un espesor que va de los 2 a los 10 metros, contiene dos millones de toneladas de éste elemento.

Uyuni representa un importantísimo motor económico para Bolivia, no solo por la actividad turística que se realiza, ya que anualmente el lugar recibe miles de visitantes, sino porque de este desierto salino se extraen cada año 25 mil toneladas de sal.

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Fuente: exoticca.com

Además de este importante elemento, en este lugar se encuentra la mayor reserva de litio del mundo; el 90% de litio en el planeta se encuentra en éste desierto, material que es utilizado en la fabricación de baterías, autos eléctricos, en la energía nuclear y en medicamentos para enfermedades psiquiátricas.

Colchani, es un pueblo “salado”, literalmente vive de la sal, se encuentra en uno de los extremos del Salar de Uyuni. La actividad económica de los pobladores se basa en el extracción y procesado de la sal de manera artesanal, tal cual lo hacían sus antepasados.

En la zona de explotación es común ver decenas de cónicos montículos de sal, simétricamente colocados, lo que le da un aspecto fotogénico a ésta parte del salar.

En los lugares cercanos, principalmente en Colchani, hay souvenirs, restaurantes y hasta hoteles hechos de sal. El  paisaje de Uyuni alberga el primer hotel de sal del mundo y es visitado por turistas que recorren las carreteras.

El Palacio de Sal es uno de ellos y se autodenomina el primer alojamiento de sal en el mundo. Techos, paredes, mesas, sillas también fueron construidos de lo mismo. La propiedad combina un interior moderno con elementos étnicos.

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Fuente: denomades.com

Estar parado sobre el Salar de Uyuni para muchos viajeros resulta alucinante y es que produce sensaciones de asombro, felicidad y agradecimiento por poder estar allí; puedes observar un suelo pálido e interminable, hasta parecer que caminas sobre las nubes y en la lejanía se ve un horizonte inacabable y continúo. Aquí la corteza de sal se extiende en el horizonte, cubierta de patrones de sal poligonales guateados que se elevan desde el suelo.

El momento perfecto para estar en el salar es cuando el cielo y la tierra se fusionan, y es que durante algunas partes del año, los lagos cercanos se desbordan y una capa de agua transforma esta llanura en un hermoso reflejo del cielo.

Éste desierto blanco tiene dos estaciones y en cada una de ellas se puede apreciar dos espectáculos visuales distintos: el primero es durante la estación lluviosa (de diciembre a abril), es el momento en el que los visitantes vienen para presenciar el sobrecogedor efecto de espejo del salar; ocurre un fenómeno natural donde la sal se vuelve impermeable y el agua se acumula en la superficie creando dicho efecto.

El efecto espejo que se crea en el salar, durante la temporada de lluvia refleja un horizonte en el que el cielo y tierra se unen para ser uno solo.

Durante la estación seca (de mayo a noviembre), el lugar se convierte en un desierto seco, blanco y liso, donde la cristalización de sal crea dibujos geométricos en la superficie. Además como las temperaturas son más frías, el suelo esta endurecido y los viajeros pueden conducir a través del inhóspito paisaje blanco pasando por lugares a los que no se pueden acceder durante la estación lluviosa, lo que convierte el recorrido en un espectáculo.

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Fuente: iagua.es

Uyuni y sus alrededores nos regala impresionantes paisajes: montañas, coloridas lagunas, hirvientes geiseres y una variada fauna, por lo que vale la pena visitar el sitio. Para llegar al lugar puedes hacerlo desde la Paz o Sucre, pero lo más habitual es hacerlo desde San Pedro de Atacama, al norte de Chile.

Puedes visitar el Salar por cuenta propia, no hay nada que lo impida, pero dada su inmensidad necesitarás un vehículo propio y mucha suerte para no perderte, porque como en todo desierto no esperes encontrar ni referencias ni señales indicando direcciones. Por lo que es buena opción y recomendable optar por un tour organizado.

Toda visita a éste lugar suele incluir una parada en la Isla de Incahuasi o en la Isla del Pescado, pequeños montes compuestos por corales petrificados y repletos de cactus desde donde se obtienen vistas de toda la inmensidad del Salar.

Para cualquier amante de la fotografía y la naturaleza, esta gran masa de sal, nos va a dejar con la boca abierta y abre miles de posibilidades para tomar imágenes únicas.

No podemos irnos de Uyuni sin antes darnos un tiempo y parar en pleno Salar; aprovechar esta gran manta blanca, para tomarnos muchas fotos creativas.  Un elemento a nuestro favor es el horizonte sin fin que permite a los fotógrafos jugar con la perspectiva y la profundidad de campo.

Puedes crear desde escenas de batallas entre dinosaurios de juguete, fingir que cocinas a tus amigos en sartenes y ollas, hasta parecer que sales de un (aparentemente) enorme tarro de mermelada.  La clave para lograr lo anterior es poner la cámara tan baja como se pueda y cerca del objeto utilizado, esto proporciona una perspectiva en la que dicho elemento es más grande que los sujetos humanos, quienes estarían más alejados.

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Fuente: denomades.com

El Salar de Uyuni nos regala momentos mágicos, nos muestra su mejor cara en las primeras y últimas horas del día. Apreciar los rojizos y amarillentos rayos solares reflejados en el blanco del Salar, en sus rombos perfectos y en la quietud del agua que lo inunda, en cierta época del año, es una experiencia única. Un verdadero manjar visual para los que amamos la fotografía.

Justo en el atardecer, se produce el fenómeno del White out, que difumina el horizonte y hace que prácticamente no se pueda distinguir el cielo de la tierra.

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Otra cosa que se queda guardada en nuestra memoria es el efecto óptico que propicia la sal cuando la cubre una fina capa de agua lo que hace que pasear por su blanca superficie sea como dar un paseo por las nubes.

Así que si viajas a Bolivia no puedes irte sin visitar es gran desierto blanco de América.

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Fuente: matadornetwork.com

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