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Mujeres y poder, un acercamiento a las mujeres mayas prehispánicas

Las investigaciones enfocadas a la historia de las mujeres son menos habituales de lo que se cree. El interés por este campo no se ve acrecentado hasta la segunda mitad del siglo XX, cuando se empieza a visibilizar el rol de la mujer dentro de la sociedad. Los estudios relacionados con la época prehispánica, tristemente, no han corrido con mejor suerte, por eso la urgente necesidad de indagar el papel que desempeñó la mujer dentro de la estructura social en tiempos pretéritos con los mayas.

Las múltiples representaciones icónicas formaron parte de una intensa propaganda política. Este mensaje cambiaba según las necesidades de cada grupo hegemónico. Además, por medio de estas manifestaciones se puede comprender, por lo menos, la estructura social y el pensamiento político-religioso de una minoría de la población.

Dentro de la cantidad de los monumentos que nos legaron los diversos grupos mayas demuestran, en la mayoría de los casos, la figura del gobernante realizando rituales de entronización, ritos previos a batallas, ostentando la captura de prisioneros y autosacrificios de sangre. Es relevante remarcar que en la mayoría de las representaciones se muestra sólo el quehacer de la élite masculina y en menos ocasiones se puede apreciar a mujeres realizando estas mismas labores.

La forma de representar a las mujeres en la plástica maya era diversa. Se les observa efectuando ritos tanto de sangre en finales de periodo, ya sea b’aktunes, k’atunes o tunes. Además, estaban ataviadas con una indumentaria ceremonial y suntuosos tocados. Esta vestimenta relacionada las élites gobernantes.

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Fuente: historia.nationalgeographic.com.es

No cabe duda que, en la civilización maya, las mujeres jugaron un papel relevante dentro de la sociedad en todos los aspectos de la vida política, social y religiosa. Dentro de la religión no se diferencia un protagonismo entre lo femenino y lo masculino. Simplemente no existe una lucha entre polos, sino una dualidad que se desarrollan separados para unirse y mantener el equilibrio del cosmos.

Las mujeres eran importantes en todos los ámbitos de la vida, según el misionero franciscano Diego de Landa ellas eran:

[…] grandes trabajadoras y vividoras porque de ellas cuelgan los mayores y más trabajos de la sustentación de sus casas y educación de sus hijos y paga de sus tributos, y con todo esto, si es menester, llevan algunas veces carga mayor labrando y sembrando sus mantenimientos. Son la maravilla granjeras, velando de noche el rato que de servir sus casas les queda, yendo a los mercados a comprar y vender sus cosillas.

Las mujeres que pertenecían a la élite, como las hijas del gobernante en turno, solían ser utilizadas para afianzar alianzas. Evidencia de ello se observa en varios monumentos dedicados a pormenorizar la alianza matrimonial. Estos enlaces aseguraban el apoyo militar y la unión de dos Estados.

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Una forma poco habitual de representar a las mujeres es lo que se ha denominado “humor ritual”. Comúnmente aparecen figuras femeninas junto con personajes zoomorfos o enmascarados, animales antropomorfos, deidades o ancianos. En la mayoría de los casos emparejados con una mujer joven. Para el arqueólogo Karl A. Taube en estas escenas se representa el cortejo o la simulación del coito entre mujeres y sus parejas improbables. Este tipo de representaciones se encuentran principalmente en vasijas estilo códice.

El rol tanto de madre como el de esposa era sustancial en la sociedad maya y los textos e imágenes lo demuestran. Por ejemplo, uno de los agregados más frecuentes al nombre que se reconocen es el de yatan (esposa). De igual manera, integraban a su nombre la palabra ix’ para feminizar los títulos reales, como Ix Sahal, Ix kalo’mte’, Ix bacab, Ix ajaw, entre otros.

La existencia de mujeres con injerencia en el ámbito político debió de ser más común de lo que pensamos. Inclusive, las esposas de los ajaw, o sea el gobernante, al morir éste podían convertirse en regentes de un hijo menor, si fuera el caso, hasta llegaban a hacerse cargo del trono.

Por medio de los contextos iconográficos y el análisis de los textos a través de la epigrafía se puede realizar la una clasificación de dos grupos. El primero corresponde a uno muy breve: mujeres que muy posiblemente ostentaron el cargo de gobernante. A este conjunto pertenecen las mujeres quienes ocupaban el rango más alto en el ámbito político. Coloquialmente se les ha llamado reinas. Dentro de este apartado nos encontramos a personajes como la señora Yohl Ik’ Nal, la señora Sak K’uk’ ambas de Palenque, la señora Huntan Ahk de Piedras Negras, la señora Wak Chanil Ajaw de Dos Pilas, entre otras.

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Fuente: lugares.inah.gob.mx
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Fuente: mcd.gob.gt

Dentro del segundo grupo pertenecen las mujeres con un poder simbólico o relacionadas directamente con el poder hegemónico. Este apartado es el más amplio de ambos, pues los textos mencionan una gran cantidad de mujeres, las cuales abarcan la labor de madre, ancestro del gobernante, esposa de algún dirigente, hija del gobernante y esposa o consorte con un cargo político relevante.

Ejemplo de lo anterior es la estela 2 de Bonampak en donde aparece Yajaw Chan Muwaan con dos mujeres. A su derecha su madre y a la izquierda, muy probablemente, su esposa. La escena retratada en la estela es un instante después de que él realizara un autosacrificio de pene. Su madre carga una espina de raya y ambas sostienen papel amate, seguramente ya con la sangre proveniente del ritual.

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Fuente: revistabuenviaje.com

De acuerdo a las fuentes, es innegable el papel fundamental que tuvo la mujer en la política de los Estados mayas. Esposas, hijas y madres fueron importantes no sólo por su función social como progenitoras y consortes, sino que también ayudaron a crear alianzas con ciudades lejanas o antiguos enemigos. Desafortunadamente, solo existen muestras de las mujeres que estaban dentro del ámbito político, ya sea como líderes o de alguien muy cercano a uno.

La antropóloga Kathryn Josserand hizo hincapié que el rol principal de las mujeres, pertenecientes a la élite, fue unir a los grupos de parentesco en el entorno político. En algunos casos ellas continuaron el linaje real, pues como menciona Asier Rodríguez:

“Sólo en peligro de extinción del linaje dirigente, por ausencia o desaparición de herederos masculinos, el poder podía pasar a una hija o nieta del gobernante”

En calidad de dirigentes, las mujeres usaron toda una serie de parafernalia para personificar dioses o aludir a su capacidad de convocar deidades o ancestros. De tal forma, su legitimación fue basada en un conjunto de símbolos que ayudaron a dominar a otros estratos sociales. Ellas mismas se convirtieron en poderosos emblemas y encarnaron las ideas y valores políticos de la comunidad, lo cual explica la necesidad de representarse como guerreras, deidades y especialistas rituales.

En términos generales, las mujeres rara vez alcanzaron un puesto de dirigencia política, cargo administrativo, sacerdotal o militar. No obstante, hay ejemplos que merecen ser estudiados a fondo con las herramientas adecuadas, como la epigrafía o la iconografía. No sólo cumplieron el papel de consortes, ni simples asistentes a las ceremonias religiosas. Muchas veces fueron protagonistas de la historia de sus linajes.