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Mujeres de letras: Prontuario de la literatura en la Europa medieval

Si alguna mujer aprende tanto como para escribir sus pensamientos,
que lo haga y que no desprecie el honor sino más bien que lo exhiba,
en vez de exhibir ropas finas, collares o anillos…
Cristina de Pizan

Un brevísimo acercamiento al panorama

El estudio de la mujer medieval como sujeto histórico, en comparación con el de los varones, ha sido un tema poco recurrente. No obstante, en las últimas décadas se han ido acrecentando las investigaciones. Actualmente existe un número considerable, aunque todavía modesto, de monografías, artículos, trabajos especializados y reuniones académicas sobre el tema. Esto se ve reflejado en el aumento de tesis doctorales, de trabajos de crítica e investigación histórico-literaria, así como ediciones de textos, inclusive algunas editoriales se dedican exclusivamente a la difusión de esta temática. Estas empresas comercializan únicamente traducciones de los textos producidos por mujeres medievales, por ejemplo, la editorial La Sal.

Este brevísimo texto pretende ser un acercamiento a las autoras de Europa occidental y no a los personajes femeninos dentro de las obras producidas por hombres. Es muy común entrever el papel desempeñado por la mujer durante la Edad Media, siempre visto de forma secundaria dentro de una sociedad controlada por hombres. Su presencia fue limitada o casi inexistente, sirviendo simplemente como madre, esposa o ama de casa, sin otra función más importante que la perpetuación de la estirpe. Incluso se llegó a pensar que para entender el quehacer de la mujer era necesario estudiarlo a partir de la visión de los hombres.

Durante el medievo es innegable que existió un sistema patriarcal. En palabras de George Duby “la Edad Media era masculina”. A pesar de esto y aunque no es la discusión central en este trabajo es fundamental considerar que la cantidad de textos producidos por mujeres era eclipsado por su contraparte masculina, los cuales estaban a cargo primordialmente de las instituciones eclesiásticas.

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De igual manera, es demasiado palpable que a lo largo de este periodo la desigualdad de género se vislumbra de una manera evidente en temas como la educación. El ser hombre o mujer era un elemento determinativo de la instrucción que se recibía. No obstante, no era el único factor. Puesto que, pertenecer a la clase social alta era estar ligado al clero o la élite administrativa o militar; esto, por ende, aumentaba con creces las posibilidades de acceder a un distinto tipo de educación, evidentemente mejor que la media. Este tipo de educación estimulaba la habilidad de escribir.

El acercamiento a la literatura antigua y medieval, por historiadores o filólogos, demuestra que está hecha por y para hombres. Además, se trasmitía, aunque no siempre de una manera intencionada, una concepción masculina de la sociedad. A pesar de esto existieron mujeres cercanas a las letras.  Aun cuando dependían jurídicamente de su familia o de su esposo se puede comprobar la existencia de un intento de búsqueda de “liberación”, aunque en la mayoría de los casos de una manera sutil. Por otra parte, la poca producción de textos, en comparación con la producción masculina, indica que las escritoras en la Edad Media son casos sumamente fascinantes.

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Alfonso X. El Sabio. 1283. Fuente: dbe.rah.es

 

Las mujeres y las letras

El mundo medieval europeo era un mundo cristiano. El pensamiento de esta época está íntimamente ligado con la concepción religiosa, donde un dios omnipotente y omnisapiente creó absolutamente todo. Para los cristianos la pareja primigenia es Adán y Eva, dentro de esta óptica la mujer estaba ligada con “la puerta del Diablo”. En el entendimiento bíblico la mujer fue la responsable de “La Caída” y como condena “de ella siempre brotará sangre manchada”.

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Caída del hombre. Miguel Ángel, 1509. Fuente: es.wikipedia.org

Una de las cuestiones más atrayentes y que más se han realizado en investigaciones sobre el tema, desde posturas misóginas hasta las más feministas, es la existencia de una diferenciación en la forma de escribir entre mujeres y de hombres. Un ejemplo muy estudiado son Las Cartas de Eloisa, las cuales son atribuidas a un autor masculino con afán de denotar las intenciones pecadoras de las mujeres. En el texto se adjudican características como la blasfemia o la desobediencia.

La mujer ha sido objeto literario, probablemente, desde los inicios de ésta. Este ejercicio escriturario ha funcionado como un reforzamiento de la condición social femenina. En los textos se denota y recalca el papel que debe desempeñar este género dentro de la sociedad: un rol de sumisión. A pesar de todo, el arduo camino y de no haber un lugar muy claro para las mujeres en la escritura, algunas se atrevieron a desafiar cualquier condición adversa y decidieron escribir: Hildegard von Bingen, Elisabeth de Schönau, Hroswitha de Gandersheim, Eloísa de Argenteuil, María de Francia, Leonor de Aquitania, La Condesa de Dia, María de Ventardorn, Cristina de Pizán, Leonor López de Córdoba, por mencionar algunas.

Hildegarda de Bigen fue una de las representantes más notables de la literatura llevada a cabo por mujeres en el Edad Media. Bigen estuvo ligada íntimamente con la Iglesia católica. Entre sus escritos, que por fortuna la mayoría aún se conservan, están relacionados con un carácter teológico. Esta escritora alemana gozaba de una enorme libertad para realizar sus trabajos debido a sus nexos con la iglesia. Hildegard, como el grueso de escritoras de la época, escribió sobre la condición de la mujer y el hombre, siempre apoyada con fuentes bíblicas.

[…] que Eva fuese creada del varón supone una cierta superioridad, según Bingen, de la mujer, porque ésta no viene de la tierra: es, por ello, más “aérea y hábil o diestra”. Y, por lo contrario, por ser de la tierra, el varón es más cruel y violento. El hombre simboliza el Antiguo Testamento; la mujer, por su debilidad, el Nuevo.

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Hildegard von Bingen. Fuente: mujeresbacanas.com

Entre la tradición europea un grupo que destacaba era el de las trobairitz. Se discute sin son treinta y dos, veintitrés o cuarenta y tres las autoras, inclusive hay diversos anónimos en este grupo de trovadoras. Las más representativas son: Alamanda de Castelnau, Tibors de Sarenom, Azalais de Porcairagues, por mencionar algunas. Este grupo de mujeres poetas, pero sobre todo señoras feudales, dejó una sustanciosa cantidad de textos relacionados con el amor cortés y en menor medida poesía erótica.

La Condesa de Beatriz, ejemplo representativo de las trobairitz, fue esposa de Guillermo de Poiters, conde de Valentinois. La Condesa es la muestra de que pertenecer a la élite facilitaba la loable labor de escribir. Sus textos se caracterizan por declarar abiertamente el deseo a su amante; ellos denotan una carga erótica muy poco habitual para la época.

Mout mi plai, quar sai que val mais
cel qu´ieu plus desir que m´aia,
e cel que primiers lo matrais
Dieu prec que gran joi L´atraia.

Mucho me place, desde que sé que es el más valiente
aquel que más deseo que me posea,
y ruego a Dios que le de felicidad
a aquel que primero lo atrajo hacia mí.

Otro tópico en el que las mujeres tuvieron participación fue la autobiografía. Leonor López de Córdoba es una de las máximas representantes de este estilo. La noble castellana describe en su obra situaciones en las que ella y su marido fueron testigos. Por medio de la reconstrucción y recopilación de estos textos se puede inferir y contemplar acontecimientos desde otra perspectiva. En palabras de May Georges “El autobiógrafo no puede escapar del presente en el que escribe a fin de recuperar el pasado que narra”.

A manera de reflexión

De una u otra manera, una gran parte de las escritoras europeas de la Edad Media intentaron reflexionar sobre la mujer en su contexto, además de palpar, por medio de las letras, su propia existencia. En términos generales, expresaron sus experiencias a través de su lengua vernácula. El ejemplo más notable es Cristina de Pizan que escribió en francés y no en latín, aunque ya no era una lengua oral, aún dominaba en el mundo las letras. Pizan logró ser reconocida en su época escribiendo diversos poemas y canciones. En sus escritos buscaba la igualdad con los varones. Tuvo una participación muy destacada en el Querella de las mujeres, un debate que buscó demostrar la igualdad intelectual entre mujeres y hombres.

Debemos considerar que las mujeres que nos legaron sus textos  pertenecían aun estatus alto. Las poetizas integraban una esfera social alta. Mucho más permisiva que las esferas más bajas. Además, gozaban de un acercamiento a la educación, situación que se puede considerar extremadamente privilegiada para la época. Concluyo, para entender en mayor medida el pensamiento del medievo es fundamental recuperar y analizar los escritos realizados por mujeres, siempre desde su propio contexto histórico.