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‘La Nueve’: los soldados españoles que liberaron Francia y fueron olvidados por su país

El 24 de agosto de 1944, varios tanques de guerra pertenecientes al ejército aliado entraron por primera vez en la ciudad de París después de 5 días de batalla contra los alemanes. Aquella entrada era una «entrada triunfal», y significaba el fin de la guerra en Francia y la liberación de esta. Sin embargo, no fue hasta un día después cuando se dieron los festejos por parte de los ejércitos aliados y los ciudadanos parisinos. Estos últimos vitoreaban a los soldados y alzaban banderas francesas, estadounidenses y británicas en celebración.

Sin embargo, en aquel desfile no participaron muchos de los soldados que entraron por primera vez a París un día antes en los tanques. Aquellos soldados eran «comunistas», y no hubieran sido muy bien vistos durante el festejo. De igual forma, su bandera no hubiera figurado en los festejos de ese día.

Aquellos soldados eran españoles, originarios de una España que ya no existía. Una España que ya tenía una bandera diferente, un alma diferente, y a la que ya no podían regresar. Este batallón de soldados fue conocido como «La Nueve», quienes decidieron pelear por una patria diferente después de perder la suya. Un hecho único en la historia.

Miembros de La Nueve durante la guerra/ Foto: lyon.cervantes.es

Surgimiento

Muchos de estos soldados tomaron las armas desde mucho antes de que empezara la Segunda Guerra Mundial. Pues desde tres años antes de su inicio, España ya libraba una cruenta guerra civil en su territorio. En 1931, se instauró en el país un gobierno republicano, terminando con el reinado de Alfonso XIII, lo cual marcó la creación de la Segunda República Española. Esta fue dirigida en gran medida por políticos de izquierda, quienes establecieron un gobierno socialista encabezado por Manuel Azaña.

A pesar de que el apoyo hacia la república fue bastante popular, hubo varios sectores de la población quienes estuvieron en contra. Estos eran principalmente partidarios conservadores, así como clases altas y clérigos católicos de derecha. Esto provocó que durante toda su existencia la república tuviera una gran inestabilidad que culminó con un golpe de estado en 1936 que derivó hacia la Guerra Civil. El gobierno republicano tuvo cierto apoyo de los gobiernos de México y de la URSS mientras que el «Bando Sublevado» fue apoyado por la recién surgida Alemania Nazi y por la Italia Fascista, quienes dieron apoyo militar y armamentista.

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Ambos ejércitos tuvieron apoyo fuerte por muchos civiles que compartían sus ideologías. Muchos jóvenes afines a las ideologías progresistas de la república se unieron a su ejército con la esperanza de regresar la paz a su país. Varios de estos, tanto soldados como civiles no tenían más de 20 o 21 años de edad. Al final, tras 3 años de intensa guerra, los sublevados comandados por el general Francisco Franco resultaron victoriosos y tomaron Madrid, dejando a este al mando del nuevo gobierno fascista. Con esto, todos los soldados, líderes y quienes hubieran apoyado a la república fueron encarcelados, torturados, asesinados o exiliados hacia otros países.

Refugiados españoles resguardados en Francia/ Foto: elpais.com

La guerra en Francia

Varios republicanos que tuvieron suerte, huyeron hacia su país vecino para resguardarse del nuevo régimen. Muchos creían que sería temporal, y que después podrían volver a levantarse en armas y derrocar a Franco para volver a crear la república. Muchos otros sin embargo, sabían que tal vez ya no podrían volver a su país. En Francia encontraron paz por unos cuantos meses, pero esta terminó cuando después de la declaración de guerra a Alemania, esta invadió el país galo y tomó París. Aquellos españoles vieron como su segunda patria caía también ante el fascismo.

Aquellos españoles vieron el mismo enemigo cruzar las fronteras de Francia como el que ya antes se habían enfrentado. Por ello, casi todos tomaron participación en la resistencia francesa y en el ejército del gobierno en el exilio. Era posible que si los aliados ganaban la guerra, caería el gobierno nazi alemán y consecuentemente, también el franquista español. Así que muchos pelearon con la ilusión de que si ayudaban a liberar a Francia y a Europa del nazismo, lo mismo harían estos para liberar a España de Franco.

Inicialmente, estos españoles junto con otros extranjeros lucharon en el ejército francés en las campañas de África contra los alemanes. Participaron en el desembarco aliado en África y fueron pieza clave para la toma de vuelta de las colonias de Túnez y Argelia. No fue hasta 1943 cuando se crea formalmente en medio del Sahara la 9na Compañía del Regimiento de Marcha, conocida por sus integrantes como «La Nueve». Formada por entre 150 y 160 hombres, de los cuales casi todos eran españoles.

La Nueve marchó hacia Europa de nuevo junto con los ejércitos aliados. Estos últimos, les proporcionaron armas y tanques, los cuales fueron nombrados como Guernica, Guadalajara, Madrid, Ebro y Don Quijote. Se trasladaron a Gran Bretaña y ahí participaron en 1944 en los conocidos Desembarcos de Normandía, perdidos entre los miles y miles de otros soldados. Posteriormente avanzaron hacia París, donde por su experiencia, fueron los primeros en adentrarse a las líneas alemanas. El conocido comandante nazi Dietrich von Cholitz había sido capturado por unos hombres originarios de Extremadura, y otros con acento andaluz.

Tanque «Guadalajara» en su entrada a París/Foto: levante-emv.com

Después de la guerra

Después de la toma de París, La Nueve siguió sirviendo al ejército francés por varios meses más, avanzando hacia territorio alemán. Muchos tenían una frase grabada en la mente mientras continuaban con la tortura de la guerra: «Hoy París, mañana Berlín, y pasado mañana Madrid». Cruzaron la Alsacia francesa, y libraron varias campañas hasta llegar a la ciudad de Múnich. Para aquel tiempo, los 150 soldados de la compañía ya eran más de 300, aunque muy pocos de ellos ya eran españoles. Muchos de los combatientes originales habían muerto paulatinamente en batallas anteriores, o también les había pegado el hambre, la enfermedad, el cansancio y la desesperanza. Para muchos, el sueño de liberar España ya se veía casi imposible.

En 1945 llegaron a Alemania, y en 1945 también terminó la guerra. Para Estados Unidos y Gran Bretaña, Europa había quedado libre por fin del fascismo tras la caída del régimen Nazi. Al final, nadie miró hacia España ni hacia Franco, quien a pesar de mantener un gobierno igual de autoritario y de dar su apoyo total a los alemanes e italianos, mantuvo a España neutral en la guerra. Aquellos republicanos sobrevivientes voltearon a ver por última vez al gobierno francés, que simplemente se cruzó de brazos, y los dejó a su suerte. En 1945, los republicanos españoles se dieron por vencidos.

Franco murió en 1976, y la «democracia» regresó a España de la mano de un nuevo rey un año después. Ya no había franquismo, pero aquellos españoles no regresaron a España. Aquel deseo de volver había muerto 30 años antes, se habían hecho viejos, y el mundo los había olvidado. Sabían que ya no tenían nada en aquella España por lo cual regresar, se habían repatriado en Francia, y se olvidaron del sueño de la república. Este año murió de coronavirus Rafael Gómez Nieto en el pueblo de Lingolsheim. El último superviviente de aquel batallón de casi 100 años de edad. Murió sin haber regresado nunca a España, y recibió los honores por parte de este país. Una España que honra ahora a aquellos que olvidó por decenas de años.

Foto:buscameenelciclodelavida.com