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¿Por qué tenemos ese constante miedo al cambio?

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En los últimos días hemos atravesado distintos cambios a nivel social debido a la pandemia que el mundo entero atravesó y que incluso sufrió. Esto indudablemente generó cambios en la economía, en la salud (tanto física y mental), en la educación y por supuesto en lo laboral.

Los esquemas de trabajo y de las escuelas se modificaron y se supondría que «el miedo al cambio» no debería generarnos molestias.

Y no, no me refiero al cambio universal (que como sociedad hemos atravesado) me refiero específicamente al cambio de hábitos, de rutina, de pensamientos (manifestándolo como objetivos o metas personales) e incluso en las relaciones que mantenemos en nuestras vidas.

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Fuente: Magnet.me / Unsplash

El ser humano ha experimentado constantemente modificaciones evolutivas, pasando del hommo habillis al hommo sapiens, pero… ¿Qué pasa cuando el ser humano se arraiga? Se mantiene en una zona segura llamada zona de confort. Este terrible terreno en el que por miedo se mantiene ahí, aislado para evitar su progreso, su evolución y su crecimiento personal.

Sin darse cuenta se mantiene en un empleo o trabajo que no le agrada pero que genera dinero o mantiene una relación por miedo a la soledad o miedo a enfrentarse a su vida misma. A veces el ser humano claudica a esas labores introspectivas para evadir su realidad, evadirse de la vida que ha llevado, porque es más fácil mantenerse ocupado determinándose como «workaholico» sin examinar a profundidad cuál es el verdadero propósito de su existir.

Este solo es un ejemplo de la zona de confort por el que todos atravesamos.

Jen Sincero lo denomina como el GB (gran bodrio) en su libro ‘You are a badass’.

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El sufrible miedo al cambio trae consecuencias anímicas como infelicidad, frustración, angustia, ansiedad y si no se les repara o se tratan a tiempo puede que la zona de confort incremente hasta absorber partes fundamentales de tu ser y podrías procrastinar en tus objetivos, metas, valores, pasatiempos, hasta destruir las cosas que haces por amor y que disfrutas por ese miedo al cambio.

El miedo siempre estará presente pero si no te arriesgas o te mueves de tu zona de confort, serás un ser amargado y harás infelices a los que te rodean. Se tiene miedo a lo desconocido, a lo incierto, al futuro, a las cosas que has dejado sin resolver para contigo mismo y eso es ¡Completamente normal! Si no enfocas para bien esas sensaciones, muy probablemente te consumirán.

Aquí una pequeña lista para dejar de tener miedo al cambio (y no fracasar en el intento)

  1. Deja en claro que es lo que quieres lograr para ti y tu vida, quizá realizar una lista de objetivos y metas a corto plazo ayuden a lidiar con la ansiedad y a controlar el miedo, no es necesario que logres todas en un mes, pero sí paso por paso.
  2. Medita y haz ejercicio, mucha de la ansiedad y del miedo vienen porque sobrepensamos mucho las cosas. Estas actividades te ayudarán a mantenerte en el presente y callar esa voz interior que grita que no eres suficiente, que no podrás o que fracasarás.
  3. Realiza alguna actividad que disfrutes, que ames, puede ser escribir, pintar, patinar, andar en bici, ir por un café con algún amigo. Esto hará que tu cerebro libere endorfinas y hará que te sientas muchísimo mejor.
  4. Trabaja y ahorra para generar la economía que deseas para ti mismo. Y si tu trabajo no te agrada, emprende, muévete del lugar en donde estás y toma riesgos (así como en la película Sangre por sangre: «La vida es un riesgo, carnal».
  5. Y por último, déjate fluir, a veces habrá acontecimientos de los cuales no tendremos control, lo único que puedes controlar es el rumbo de tu vida, los propósitos y los objetivos que quieras lograr para sentirte satisfecho y pleno. Trabaja en ti mismo, dedícate tiempo, quiérete, porque al final del día con el único que estarás es contigo mismo. Es tu vida y tu decides el rumbo que esta llevará.

Tal vez no puedas erradicar el miedo al cambio, pero si menguarlo para que puedas avanzar.

  • Foto portada: fuente / Johnny Cohen. Unsplash