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Jorge Luis Borges y sus ficciones, reflexiones sobre la realidad

Un primer acercamiento a la obra literaria del argentino Jorge Luis Borges puede resultar imponente y hasta un poco laberíntica, pues la abundancia de referencias literarias y las  lecturas que acompañaron a este escritor a lo largo de su vida recubren su narrativa y nos pueden desconcertar al momento de leerlo. Sin embargo, su obra va más allá de esto, Borges se desplaza entre la ficción y la no ficción para reflexionar sobre la memoria, el tiempo, el espacio y el propio universo. Su obra literaria alberga géneros como la poesía, la narrativa y el ensayo, en los cuales no sólo comparte sus influencias, sino también la forma en que concibe el mundo.

Ficciones, publicado en 1944, es un libro que reúne una serie de cuentos que sobresalen por su brevedad, pero sobre todo por su entramado de ficciones que condensan sus inquietudes y preocupaciones mediante historias emocionantes. Los siguientes cuentos forman parte de este libro que ha sido merecedor de reconocimiento y aceptación por parte de la critica literaria.

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La biblioteca de Babel

Seguramente muchas veces hemos entramos a una biblioteca y pensamos en el conocimiento infinito que alberga y en la imposibilidad de conocerlo todo. Bajo esta premisa, el narrador de este cuento comienza hablando de la finitud que posee una biblioteca y en el deseo, que de joven tuvo,  de que existiera un libro que contuviera todo los saberes y que fuera el catálogo de todos los catálogos. Sin embargo, el narrador va reflexionando sobre la imposibilidad que implica pues no todo está escrito y escribir es infinito, por lo cual una biblioteca también es ilimitada. Así,  lo que debe de perdurar no es la búsqueda de totalidad, sino de descubrimiento que podemos obtener por un viaje alrededor de los pasillos de una biblioteca.

Funes el memorioso

Pensar entre la relación que hay entre la memoria y el pensamiento nos puede llevar a pensar que son cosas que van de la mano o que, por el contrario, se oponen totalmente. En este relato, la memoria y el pensamiento son los ejes temáticos bajo los que se construye esta historia en el que el narrador comienza por darnos cuenta de su encuentro con un joven llamado Irineo Funes y el extrañamiento que le causó darse cuenta que siempre sabía la hora. Sin embargo, esta extrañeza se transformó en connomoción cuando –tras ir a buscarlo a su casa– se dio cuenta que Funes tenía una memoria infalible, ya que podía reconstruir todos sus sueños e incluso su día entero.

“Funes no sólo recordaba cada hoja de cada árbol, de cada monte, sino cada una de las veces que la había percibido o imaginado.”

Es así, que el narrador, reflexiona sobre esta relación que existe entre memoria y pensamiento, pues considera que Funes sólo conserva detalles, pero no abstrae ni piensa. Ahora bien, lo que Borges hace en este cuento no es anteponer la razón de la memoria, sino todo lo contrario, muestra, mediante este juego de rememoración que hace el narrador, el vínculo que existe entre la memoria y el pensamiento y, ¿por qué no?, también con la escritura.