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El impuesto rosa o pink tax: se paga más por ser mujer

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El color rosa ha sido desde siempre un color asociado con lo femenino,  tanto así que ha surgido el famoso impuesto rosa o pink tax en su traducción al inglés. Un impuesto destinado a las mujeres.

Así pues cualquier producto con empaque o diseño en este color  cuesta más en relación a los productos con empaques en tono azul o neutro.

El impuesto rosa o pink tax, es el sobreprecio de un producto o servicio solo por estar dirigido a un público femenino a través de diseños que parten de estereotipos de género.

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Ilustración: Pictoline

La mujer paga más que los hombres a la hora de comprar ciertos productos principalmente en los relacionados con la higiene, el cuidado personal y ropa, por lo que el sobreprecio es notorio a la hora de adquirir estos productos.

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La existencia de este sobreprecio que tienen que pagar las mujeres, se debe a que según información del Observatorio de Coyuntura Económica y Políticas Públicas (OCEPP) las mujeres representan aproximadamente el 70% de las decisiones de compra a nivel mundial, convirtiéndose en el sector más atractivo del mercado, por lo que las estrategias de consumo en su mayoría son dirigidas hacia ellas.

Como la mujer es la más activa en el mercado, se convierte en el objetivo perfecto para las empresas. De acuerdo a la PROFECO este famoso pink tax se debe a que las marcas invierten más dinero en la presentación de sus productos, empaque, diseño y publicidad por estar dirigidos a mujeres.

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Ilustración: SOFIA ORDONEZ/CNNMONEY

Entonces al invertir más dinero el costo de los productos que están dirigidos al mercado femenino debe de ser mayor.

Un simple empaque rosa hace que las mujeres paguen más por el mismo producto que compran los hombres.

“Básicamente lo único que cambia es el color rosa o algún otro atributo decorativo, pero usualmente es el mismo producto”. Señala Cassem Velázquez Grunstein, Director General de Estudios sobre Consumo de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO).  

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Fuente: quinto-poder.mx

Entonces podemos señalar que existe un precio distinto para el mismo producto cuando se trata de una presentación para mujer, tal es el caso del Rastrillo Gillete Prestobarba (2 piezas) que en su versión para mujer cuesta aproximadamente $99, mientras que el diseño para hombres oscila entre los $80.  Lo mismo en el caso de las cremas o champuses, donde aunque sean de la misma marca y tengan el mismo contenido la versión femenina cuesta unos pesos más caro.

El pink tax es un problema de género que afecta a las mujeres también en el ámbito económico y es que este impuesto rosa no es la única desventaja que tienen las mujeres. Expertos señalan que va de la mano con la brecha salarial, en donde usualmente las mujeres ganan un menor salario que los hombres, pero pagan más que ellos a la hora de comprar bienes que son de consumo obligatorio o que cubren necesidades básicas, por lo que es importante optar por políticas públicas con perspectivas de género.

De igual manera las mujeres se ven afectadas en el ámbito financiero en lo que se refiere a la compra de seguros y es que las aseguradoras parten del supuesto que la mujer suele vivir más años que los hombres. Además responde a un tema de salud ya que a pesar de que la mujer vive más tiempo, es más propensa a padecer otras enfermedades y por ende debe de pagar más que los hombres.

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Fuente: infobae.com

El impuesto rosa se suma a otros fenómenos que hacen que las mujeres gasten mucho más  que los hombres en productos relacionados con su apariencia. Ante esto especialistas consideran que se trata de una práctica discriminatoria porque permite que una estrategia comercial explote las diferencias de género y aunque las empresas no deberían aprovecharse de esto, lo hacen constantemente y el problema es que no existe ninguna ley que regule esta práctica.

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Aunque el pink tax no es un impuesto, porque un impuesto termina en manos del gobierno y en este caso no es así, se trata de un sobreprecio aplicado por estrategias mercadológicas y que se convierte en ganancia de quienes participan en la comercialización y distribución de los productos.

Lo único que se puede hacer para hacerle frente a éste fenómeno del pink tax o impuesto rosa es seguir ciertas recomendaciones establecidas por la CONDUCEF:

  • Primero es comparar precios en productos y servicios antes de contratarlos.
  • A veces el mismo artículo es más barato en una tienda que en otra.
  • Se recomienda sustituir por artículos neutros, como el caso de los rastrillos, jabones, shampoos, etcétera
  • Si no se puede sustituir el artículo, se puede cambiar con una marca más económica que ofrezca un artículo similar.

Solo de ésta manera se puede hacer presión a las empresas para que dejen de utilizar estrategias comerciales que pretenden hacer que se pague más por ser mujer.

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Fuente: codigopublico.com

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