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‘El Rollito Húngaro’, el mejor lugar para degustar kürstöskalács en la CDMX

Luego hay gente que me dice, “Tú ya no deberías de estar aquí”, “contrata a más personal para que te cubra en las tardes”. Lo que ellos no saben es que me gusta estar aquí y seguir haciendo rollitos de forma artesanal, porque verdaderamente mi cafetería es una de mis pasiones. Aparte, a mí no me gusta estar sin hacer nada y atender mi cafetería por las tardes me mantiene activa”, nos dice Liliana Cortes, dueña de El Rollito Húngaro.

Sólo en esta cafetería de la Ciudad de México podrás degustar uno de los platillos tradicionales del Este de Europa: el rollo húngaro. Y no sólo eso, te aseguramos que las facilidades que se brindan en el establecimiento lo hacen candidato ideal para ser punto de reunión con los amigos —el sitio es genial para platicar—, un lugar en donde se pueden reunir universitarios a tomar café mientras hacen la tarea, o tu lugar de descanso y relajación. En nuestra segunda colaboración con probarte.mx, ‘Una mordida no es suficiente’, en la que visitamos las mejores cafeterías de la Ciudad de México, te presentamos El Rollito Húngaro.

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Liliana y Estefanía te esperan en El Rollito Húngaro

 

Liliana, muchas gracias por recibirnos. Cuéntanos un poco más de tu proyecto

La idea de establecer un negocio la tuve durante bastante tiempo en mi cabeza y aunque no tenía claro cuál era el concepto, quería que fuera algo único. El Rollito Húngaro surgió hace 6 años, cuando estuve de vacaciones en Budapest (Hungría) y Viena (Austria). En el grueso del Europa del Este se comen los rollos húngaros: en ese entonces se vendían en carritos similares a los de hot dogs y ahora se venden en tiendas y kioscos. Los probé y no sólo me enamoré de su sabor, ¡también de la técnica con la que los preparan! Así fue como contacté a unos húngaros que me vendieron la receta, me dieron un curso sobre la preparación y, posteriormente, me mandaron un horno. Por el peso, tuvieron que enviarme el horno por barco, pero la espera valió la pena.

Mientras el horno estaba en camino, empecé a buscar el lugar en el que quería establecer mi cafetería. Además, tomé un curso de barista para preparar café y me seguí formando con clases y capacitaciones para hacer smoothies y frappés, pues no quería ofrecer únicamente rollitos.

¿Cuáles fueron los principales desafíos durante esos primeros años? Porque por lo que nos cuentas, el camino para establecer El Rollito Húngaro no fue nada fácil…

Sí, fue un camino largo, pero yo siempre confíe en mis habilidades y que al ofrecer productos innovadores y de calidad, las personas iban a respaldar la cafetería. Como te comentaba, hubo mucha preparación detrás: las rentas en la ciudad son prácticamente prohibitivas y yo no quería que ese elemento se convirtiera en un problema: por eso aprendí a hacer bebidas. El principal reto fue aprender a preparar las bebidas, pues partí prácticamente de cero. El otro desafío fue escoger que variedad de rollito iba a vender yo en México, pues en Hungría existen miles de variantes.

Compártenos un poco de los rollitos que se preparan en Hungría y cómo se diferencia los tuyos de esos

En Hungría, los rollitos se preparan al carbón, otros se preparan en gas eléctrico o en hornos de gas. El horno que me mandaron de Hungría es de gas, no escogí el de carbón porque eso requeriría de un local que tenga chimenea para que el humo salga y eso en esta ciudad es complicado, por eso opté por el horno de gas.

Los sabores que presentó aquí no varían con los de allá. Los dulces pueden llevar por fuera almendra, nuez, chispas de chocolate, coco, cacao, aunque el tradicional— únicamente espolvoreado de azúcar y canela— sigue siendo el más popular. Puedes resaltar todavía más la textura crujiente del pan con un relleno dulce de mermelada —fresa, chabacano, zarzamora—, Nutella, crema pastelera o cajeta, o si lo prefieres con una bola de helado (napolitano, fresas con crema o galleta Oreo). Cabe resaltar que todos los rollitos dulces son completamente veganos, así que cualquiera puede venir a disfrutarnos, porque también cuento con la opción de rollitos vegetarianos y con carne.

Rollito salado relleno de jamón serrano. Por fuera resaltan el queso, la linaza y la pepita y la combinación de jamón serrano y aceitunas te enamorará

Por su parte, los salados llevan, por fuera, linaza, pepita, semilla de girasol, ajonjolí, y queso manchego; por dentro, los relleno con queso Philadelphia, lechuga, tocino de soya, aceitunas, en la opción vegetariana. Si comes carne, al relleno anterior puedes agregarle una proteína animal: jamón serrano, pechuga de pavo o bacalao. El de bacalao es comida fusión: es una mezcla de cocina mexicana con cocina húngara: ¡delicioso y perfecto para quienes están buscando nuevas experiencias para su paladar!; además, les garantizo que la preparación del bacalao, una antigua receta familiar, les enamorará. También tengo rollitos húngaros rellenos de ensalada rusa.

Ahora bien, aunque los sabores, cubiertas, coberturas y el método de preparación son los mismos que en Hungría, algo que si varía es el tamaño. En México no estamos acostumbrados a comer tanto pan y cuando comencé varias personas me preguntaron: “¿por qué no haces más chiquitos los rollos?”. Así es como surgieron mis dos tamaños de rollito: el estándar —es bastante grande— que es el que tengo a la venta en todo momento, pero para aquellos que busquen algo más grande me pueden pedir, con 24 horas de anticipación, un rollo extragrande: ¡sí eres amante del pan no puedes perderte la oportunidad de probarlo!

Cuéntanos un poco de la preparación de los rollitos

Sin importar si son dulces o salados, prepararlos es todo un proceso: desde la elaboración de las harinas hasta que se hornean: hay que dejarlos reposar, después meterlos al horno especial y colocarlos en el primer nivel la cantidad de tiempo exacta para que queden dorados y luego procedemos a subirlos al siguiente nivel, en el que se acabarán de cocer. Después hay que actuar rápido y cuando se están caramelizando desmontarlos y espolvorearlos con la mezcla de semillas (para el caso de los saldados) o azúcar o nueces/coco (para el caso de los dulces), pues sí se enfrían ya no se pegan los elementos al rollito.

Evidentemente ningún rollito es igual al otro, pues el proceso es completamente artesanal, pero eso es un elemento importante para su sabor y calidad final. Una vez que están listos, procedemos a rellenarlos y servirlos al gusto del cliente. La degustación es toda una experiencia: sin importar si son dulces o salados los rollitos se comen con las manos: si es salado literalmente lo muerdes y lo comes. Para comer los dulces, empiezas desprendiendo uno de los extremos y lo vas cortando con los dedos en bocaditos.

¿Cuáles han sido los principales cambios que ha experimentado El Rollito Húngaro?

El Rollito Húngaro se inauguró en el local de al lado (Agustín Melgar, #25) y todo era muy chiquito. Únicamente tenía el mostrador y mi horno; no había espacio para sentarse y le daba a mis clientes sus rollitos en el mostrador. Así estuve durante dos años. Cuando se desocupó este local (Agustín Melgar, #22) vi la oportunidad de cambiarme a algo mejor y hacer crecer mi idea y lo hice.

Como todo cambio, sentí miedo al principio: obviamente los gatos de renta, agua y luz se duplicaron, pero afortunadamente siempre he salido adelante. Desde el primer día que abrí fue algo novedoso, diferente, la gente se acerca, le llama la atención, me preguntan “¿qué es esto?, ¿qué hay aquí?” y una vez que nos prueban, no importa que tan lejos nos encontremos de su casa, siempre regresan.

¿Qué sigue para El Rollito Húngaro?

Tengo la idea de abrir más sucursales, pero el contexto pandémico, incluso con el semáforo verde, me genera dudas. De cualquier forma, ya estoy pensando nuevas ideas para atraer gente a mis sucursales hipotéticas. Y es que está sucursal ya tiene cinco años funcionado e incluso con el cambio de espacio, ya tengo clientes frecuentes. A pesar de tener dudas, mi sueño es ver la expansión del Rollito y yo tengo la idea de encontrar un lugar bonito, que transmita buena vibra, para establecer una nueva sucursal, invertir mi energía en ella y que las cosas comiencen a fluir.

Rollito dulce espolvoreado con canela y azucar por fuera y relleno de cajeta. ¡Tienes que probar esta combinación!

Evidentemente sé todo el trabajo que implica y que entonces sí, con dos sucursales tendría que contratar a más personal para atender y yo me dedicaría prácticamente a preparar las harinas, pues esa es la receta secreta que hace de nuestros rollitos algo inigualable. Por otra parte, ya me vinieron a tocar la puerta para ver la posibilidad de adquirir una franquicia de El Rollito Húngaro y también estoy estudiando ese escenario.

Conociendo a Liliana Cortes, dueña de El Rollito Húngaro

Nací en Coyoacán, CDMX. Mi principal pasatiempo es el entrenamiento físico: amo correr, el spinning y el entrenamiento funcional. Yo sé que existe la idea de que las personas a las que nos gusta el deporte no comemos pan, pero yo lo amo. Por supuesto, mi otra gran pasión es hacer rollitos —cuenta Liana. Otra cosa interesante sobre mí es que verdaderamente amo los rollos: mi comida favorita es el sushi y uno que recomiendo ampliamente es Sushi Roll:, literalmente son otro rollo, pero uno no muy alejado de los rollitos húngaros.

Yo sé que las nuevas generaciones vienen revolucionadas y con ganas de hacer, crecer y que las conozcan. Lo que yo les digo es que aunque tengan dudas o miedos, hagan lo que les gusta: cuando unx se entrega y hace las cosas con pasión, las cosas fluyen. Ahora, si están pensando en montar una cafetería, mi recomendación es que tomen cursos de todo. Yo sé que para muchos esto parece sencillo, pero hacer café, smoothies, frappes tiene su chiste. Hasta la fecha sigo aprendiendo cosas de productos que quiero meter e innovar: hace poco tomé un curso para preparar sodas italianas, bebida que acabo de incluir en mi menú. Y no se desanimen: cualquier cosa que vale la pena, toma tiempo para materializarse.

Cada rollito se prepara de forma artesanal. En la imagen vemos como reposa la masa antes de ser colocada en el horno.

Lo anterior no quiere decir que nos olvidemos de la colectividad. Yo creo en retribuir a la comunidad y por eso afuera de El Rollito Húngaro encuentran una estructura metálica de recolección de tapitas de la asociación civil Banco de Tapitas, que apoya al combate del cáncer infantil a través del reciclaje de tapitas de plástico. Así que ya lo sabes: cuando vengas a visitarnos no dudes en traer tus tapitas de plástico, ¡a mí me llena de emoción ver como ese corazón de metal está a punto de llenarse con tapas!

Además del deporte, la cocina y el retribuir a la comunidad, la innovación también tiene un papel importante en mi vida. Viaje hace poco a Hungría para renovarme, traer nuevas ideas y conceptos, amén de aprender más de la cocina del Este de Europa para darle a mis clientes frecuentes y los nuevos algo más original: si algo caracteriza a El Rollito Húngaro es su originalidad y yo siempre estoy al pendiente de que mi negocio se distinga por ser algo diferente. Si tuviera que describir al Rollito Húngaro en una palabra sería exquisito; ¿qué por qué lo digo? Espero que se den la oportunidad de conocernos para averiguarlo.

Detalle de rollito dulce desprendido.

¿Qué te pareció nuestra cobertura de El Rollito Húngaro? ¿Te quedaste con ganas de más? Corre al Instagram de probarte.mx, pues en sus historias podrás ver vídeos de la preparación de los rollitos húngaros, además de conocer a Liliana que te invita a visitar su cafetería. No te olvides de seguir a El Rollito Húngaro en Facebook e Instagram y si quieres realizar algún pedido puedes consultar su menú y precios en su página de internet. Compártenos en los comentarios qué otra cafetería te gustaría que aparezca en nuestro próximo ‘Una mordida no es suficiente’ y no te despegues de Crea Cuervos para mantenerte al día con lo más relevante del mundo pop. ¡Hasta el siguiente miércoles!

El Rollito Húngaro, ubicado en Agustín Melgar #22, Col. Condesa.

 
Radiografía de El Rollito Húngaro

  • El Rollito Húngaro cuenta con conexión a internet para que puedas ir y trabajar mientras disfrutas un delicioso rollito dulce acompañado de café o un rollito salado con una refrescante soda italiana.
  • El horario es de 08:00 a 20:00. En la mañana atiende Estefanía y a partir de las 16:00 encuentras a Liliana.
  • Incluso con el semáforo epidemiológico en verde, por seguridad de todxs, se toma la temperatura y se brinda gel antibacterial al momento de ingresar.