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Helen Keller; las palabras que no se ven ni escuchan

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La escritura, no solo es un medio que nos permite expresar nuestros pensamientos y sentimientos sin necesidad del habla, sino que además en el ámbito artístico se vuelve el parteaguas perfecto para la creación de nuevos mundos y nuevas historias que envuelven a personajes salidos de la parte más recóndita de nuestra imaginación. Los escritores, tienen la facilidad de ver esos paisajes para posteriormente plasmarlos entre letras; son capaces de escuchar sonidos para después describirlos entre las líneas que constituyen sus obras, pero, ¿Qué sucede cuando el creador de esos sonidos y de esos paisajes no tiene tales sentidos?, ¿Qué ocurre con quien ha vivido la mayor parte de su existencia en la oscuridad y en el silencio?.

El día de hoy, el siguiente articulo expondrá la vida de una de las escritoras más admiradas y respetadas de todos los tiempos; Helen Keller, quien gracias a las enseñanzas de una perseverante y tenaz profesora, consiguió vencer las adversidades que la perdida de la vista y la audición trajeron a su vida. 

Helen
Fuente: memoriasdenomada.com

Nacimiento; un prematuro encuentro entre el silencio y la oscuridad.

Nacida en Tuscumbia, Alabama (Estados Unidos) el 27 de junio de 1880, Helen Adams Keller fue la mayor de los tres hijos del matrimonio compuesto por Arthur H. Keller y Kate Adams (segunda esposa). Acorde con el testimonio de Adams, Helen a los 7 meses de edad aprendió a decir algunas palabras y a dar sus primeros pasos; insistía en que su visión era clara y su sentido auditivo era agudo. Entre las primeras palabras que aprendió se encontraba «agua» la cual, lograría quedarse en su memoria aún después de esa enfermedad que terminaría por cambiar su vida para siempre.

Cuando Helen apenas contaba con 19 meses de edad, comenzó a manifestar síntomas de meningitis (en esa época conocida como una congestión cerebro-estomacal). Durante semanas enteras la niña se debatió entre la vida y la muerte, su medico de cabecera llegó a pensar que no se salvaría debido a la gravidez de su estado, sin embargo y a causa de un milagro (considerado como el primero en su vida) la fiebre descendió sin que nadie pudiese imaginarse que con su ausencia un daño irreversible comenzaría a evidenciarse. A raíz de ese suceso tan angustioso, la pequeña Keller, perdió completamente el sentido de la vista y de la audición. 

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Con el paso del tiempo, y a causa del distanciamiento y la incapacidad de comunicarse con su familia, Helen, comenzó a presentar arrebatos y ataques constantes de ira, por lo que la convivencia con la pequeña también se volvía un autentico desafío; por otro lado, Helen a los 7 años de edad, encontró la manera de expresarse y acortar parte de ese distanciamiento gracias a todos esos gestos y señas que la propia niña inventó, (alrededor de 60 gestos y señas en total). Pese a los medios que la pequeña Keller encontró para comunicarse, la familia decidió buscar ayuda, pues los arrebatos y la desesperación de Helen continuaban siendo parte del día a día. 

Helen
Fuente: supercurioso.com

La llegada de Anne Sullivan a la familia Keller

En el año de 1886, Helen viaja a Baltimore para verse con J. Julian Chisolm un otorrinolaringólogo quien tras examinarla la redirige a Washington, sitio que confabularía a que tiempo después, Helen se encontrase con Anne Sullivan, una estudiante ejemplar del instituto Perkins para ciegos, fue el director de dicho instituto el que propuso a Anne para ser maestra de Helen, pero no seria hasta el año de 1887 que Sullivan arribaría a la casa de los Keller, iniciando con la que sería su primera y más importante lección; el deletreo de palabras con su mano, una de las enseñanzas que más le costarían a Anne Sullivan de impartir y a la propia Helen Keller de entender, pues para ella, resultaba difícil entender que cada objeto tenía un nombre, no obstante, al cabo de un mes, Helen logró entender la lección y en cuestión de tiempo prosiguió a aprender sustantivos y verbos. 

Transcurridos algunos años más, Helen continuó con sus estudios, esta vez con el método de aprendizaje Tadoma, el cual consistía en colocar los dedos el estudiante sobre su garganta para que este al emitir sonido pudiese sentir sus vibraciones. 

Helen
Fuente: genteyold.com

Vida como escritora

Durante su vida como estudiante, Helen comenzó a escribir en un ámbito mucho más profesional, destacando en este periodo una de sus obras más conocidas; «La historia de mi vida«, publicada en el año de 1902 y la cual debido al éxito obtenido, fue traducida en más de 40 idiomas. En 1904 finalmente se gradúa con honores, volviéndose la primera persona sordociega en obtener tal titulo. Además de 14 libros escritos, Helen destacó por haber escrito más de 475 artículos y ensayos. 

A la edad de 87 años, el 1 de junio de 1968,  la luz de Keller se apaga definitivamente, muriendo mientras dormía días después de haber sufrido un ataque cardiaco. Actualmente, se le reconoce como una fiel impulsora y defensora de los derechos de las personas con capacidades diferentes, pero sobre todo se le conoce por ser un ejemplo de vida y una de las mujeres más influyentes del mundo. 

Helen
Fuente: tekcrispy.com