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La creciente realidad de encontrar gente borracha por las calles de Tokyo

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Tokyo es una de las ciudades más hermosas del mundo, tiene una oferta de lugares atractivos para todos los gustos, los barrios cambian su color y estilo de una calle a otra, desde recorrer las tiendas para hacer compras en Shibuya; relajarte entre esos jardines xen de Sinagawa; salir de fiesta por la noche en Suginami; o recorrer las tiendas de anime y videojuegos en Akihabara. Tokyo es simplemente una de las mejores ciudades del planeta.

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Parte de ese atractivo tan significativo de Japón es su cultura, los japoneses son personas muy sociables, estrictas, disciplinadas y muy trabajadoras, el nivel de analfabetismo es mínimo y que hablar de la pobreza que es casi inexistente, pero todo ello tiene un precio, pues toda esta fantasía como ciudad perfecta está rodeada de una historia trágica: entre conflictos bélicos y las reglas tan estrictas del gobierno, el pueblo japonés es un ave fénix, el cual ha sobrevivido al pasado y a sí mismo.

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Parece increíble que Japón es uno de los país con mayor indice de suicidios en el mundo, es bastante común escuchar noticas de personas ahorcadas dentro de su casa, no por nada se ha hecho fama un parque llamado Aokihabara que ha sido visitado por cientos de japoneses para quitarse la vida. La Organización Mundial de la Salud tiene a Japón en el 12vo lugar como el país con mas suicidios (México está en el lugar 79). Y esto tiene una aparente razón de ser.

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Japón es un país estricto, donde las reglas son acatadas o serás castigado, estos castigos recurren a las multas y la cárcel, pero existe un castigo que es más duro y tradicional, y ese es el remordimiento y el aislamiento colectivo, fallar a alguna de las leyes en Japón implica además del castigo monetario y al arresto, a ser señalado, que tu historial sea manchado y perder la posibilidad de conseguir ciertos empleos o ser parte de ciertos grupos sociales, por ende, las reglas se siguen sí o sí.

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En un país donde las reglas son tan estrictas los japoneses se convierten en robots vivientes, muchas veces inmersos en una vida llena de depresión (por lo menos en aquellos que no son felices en su trabajo o no tiene la opción de tener un empleo mejor). Por ejemplo, está prohibido hablar de manera “efusiva” en el metro, esto dice que si platicas y por emoción sueltas una carcajada, pueden sacarte del metro, pues alteras el orden. Los japoneses viajan todas las mañanas en silencio, en completo orden y no interactúan entre ellos. Todos van perfectamente uniformados (la moda es el factor de consumo de cada día) y como si hubieran sido sometidos nadie sale de la regla, porque antes de sacarte del metro, el resto de japoneses se te quedarían mirando, serías criticado y aislado en ese instante.

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La metamorfosis del japonés

Esas reglas por la mañana en el metro cambian por la tarde, como si hubieras cambiado de país, la escena mañanera del metro es otra totalmente diferente por las tardes, pues esa regla de no hablar se rompe, y como la regla necesita que te denuncien y todos están hablando de manera eufórica, nadie acusa a nadie. Por las tardes todos son efusivos y ves interacción, y esta es la razón.

La edad mínima para poder tomar alcohol en Japón es 20 años, y parece que les urge con ansia cumplirlos, pues el nivel de ingesta de alcohol en adultos es muy elevado.

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Anuncios sobre los diferentes tipos de sake (bebida tradicional japonesa echa a partir de arroz) hay por doquier, y que decir de la gran variedad de estilos esta bebida. En cada Seven venden pequeñas botellas de esta bebida, por lo que no es necesario comprar botellas grandes para tomar sake. Existe un concepto llamado ‘banshaku’ que no es más que beber por las tardes, más allá de un acto social con amigos el ‘banshaku’, es tomar donde sea para relajarte, algo que las mismas amas de casa practican todos los días. Algo así como el desestress.

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En Japón abundan los bares temáticos; los hay desde anime, de terror y fetiches de chicas en trajes ajustados llamadas ‘nomikais’, todo eso pasa antes de que oscurezca, los oficinistas esperan la hora de salida y llenan estos lugares para beber aunque sea una sola hora, eso sí, beben lo que tendrían que beber en varias horas, pero lo hacen rápido porque deben volver a su casa antes de que pase el último tren de vuelta.

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Lo japoneses no toleran el alcohol

Por si fuera poco muchos asiáticos tienen un problema de nacimiento que hace que sean poco tolerantes al alcohol, y es que sus cuerpos les cuesta más trabajo descomponer el alcohol por falta de una enzima llamada aldehído deshidrogenasa, lo que hace que se embriaguen con poco consumo del alcohol. Está condición es característica de los habitantes de varios países en Asia.

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Y como si fuera del día a día, los japoneses van al trabajo y esperan su hora de salida para ir a beber y ebrios o no ebrios son conscientes que deben volver, aunque no siempre les resulta y hay quienes no pueden tomar el metro de vuelta a casa. El costo de un taxi es muy elevado y muchos prefieren esperar llegue la mañana y dormir ahí donde los toco la noche, ya sea metro, piso, escalera o banqueta. Todos esos hombres y mujeres bien arreglados por las mañanas terminan tirados en las calles de Tokyo, y sí, es común y es una gran cantidad los que abundan en la capital.

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El premio por las horas de trabajo, el acatar las reglas y ser un ciudadano ejemplar provoca que a diario los japoneses busquen una cuantas horas de libertad, como si se tratara del objetivo del día a día. Hay miles de bebedores en Tokyo.

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Tal es la magnitud que gobierno y dependencias privadas lo notan y aprovechan para hablar del tema. Cadenas de bares han instaurado campañas de concietización, como la creada bajo el hashtag #nomisugi (demasiado borracho), que busca borrachos por las calles y literalmente los enmarca con la leyenda del hashtag. La idea es avergonzar al borracho y concientizar a la gente que lo ve.

 

Otro proyecto es el del fotógrafo inglés Lee Chapman, quien llegó a Tokyo en 1998 y su idea de permanecer tan solo dos año se convirtió en un proyecto de vida. Ahora radica permanentemente en Tokyo y ha creado ‘Tokyo Times’, una serie de fotografías que retratan la vida en la ciudad nipona, pero que también dentro del proyecto retrata esa vida de fiesta de los japoneses denominado ‘The Drunk’.

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El objetivo no es ridiculizar, sino enseñar una realidad en Japón que el gobierno a penas comienza a ver. Las fotos parecen sacadas de suburbios de pobreza, pero no, son de los diferentes barrios de Tokyo.

No todo en Tokyo es color de rosa, es verdad que es una potencia mundial por donde queramos ver este fascinante país, y el problema de alcoholismo y suicidios de sus habitantes habla de un inconsciente colectivo que va más allá de vivir en un lugar hermoso, sino de la búsqueda inmediata de sus habitantes por sentirse libres o luchar contra la depresión.

  • Fotos: Lee Chapman