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Memorias del verano: de cambios naturales al entretenimiento

Desde el viernes 21 de junio disfrutamos del verano en el hemisferio norte de la Tierra. Esta estación -si bien en peligro como todas las demás por los efectos del cambio climático- se relaciona tradicionalmente con playa, arena, sol y diversión. Sin embargo, hay mucho que descubrir sobre este momento del año: desde el papel que desempeñó en las sociedades originarias de diversos lugares, su importancia para las civilizaciones agrícolas, películas donde las vacaciones de verano se convierten en una pesadilla y canciones no tan alegres sobre esta estación. Quédate en Crea Cuervos para conocer la cara oculta del verano.

El misterio detrás de las estaciones del año

Las cuatro estaciones del año vienen marcadas por dos fenómenos astronómicos: los equinoccios y los solsticios. Estos se presentan por los mismos movimientos e inclinación terrestre. En el caso del equinoccio, tanto el día como la noche tienen la misma duración, pues la Tierra se encuentra exactamente sobre el Ecuador, ocasionando que casi todos los habitantes de nuestro planeta experimenten la misma cantidad de luz y sombra dos días al año -pues los equinoccios marcan el inicio de la primavera (en marzo) y el otoño (en septiembre).

Si bien el equinoccio que da inicio a la primavera es conocido como vernal, no debe confundirse con el fenómeno que pasa en el verano (e invierno): el solsticio. En estos, la inclinación de la Tierra hacia el Sol, de 23.4 grados, es la que provoca que lleguen diferentes cantidades de luz solar en diferentes zonas del planeta. En el hemisferio norte del planeta se experimenta el día más largo y la noche más corta del año, pues el Polo Norte se encuentra más inclinado al Sol.

Así, los amantes de la astronomía encuentran en la transición de las estaciones (aunque no de manera exacta en el hemisferio norte y el hemisferio sur) una oportunidad única para apreciar equinoccios y solsticios. Y para los amantes de las novelas landscape, la alemana Christine Kabus escribió la novela El secreto del solsticio de verano. Ambientada en Noruega de finales del siglo XIX, esta obra se adentra en un drama romántico enmarcado en secretos entre varios pobladores de una pequeña comunidad.

El verano en la antigüedad

Son muchas las costumbres paganas que están asociadas con el verano y sería imposible poder escribir sobre todas en este espacio. Por ello, únicamente haremos mención de algunas festividades y fenómenos que ocurren durante el solsticio de verano alrededor del mundo. Empero, antes de adentrarse de lleno a esta cuestión, es necesario recordar la importancia de esta estación para las comunidades originarias.

El verano era aprovechado por los pobladores originarios para criar el ganado (que se matará y consumirá durante el invierno) y hacia el final de este se aprovecha para cosechar lo que se había sembrado durante la primavera. Entonces, no debe de resultar extraño el avanzado conocimiento que tenían las civilizaciones antiguas sobre el movimiento de los astros y la importancia de la transición de las estaciones.

En este tenor, en Chichén Itzá, Yucatán, varias de las pirámides dedicadas a Kukulkán (representado como serpiente emplumada), presenten grandes efectos de luces y sombras durante los equinoccios y los solsticios. Durante los primeros, se ve la sombra de una serpiente descendiendo las escaleras de la pirámide; en cambio, durante los solsticios, la mitad de la pirámide queda iluminada por los rayos del Sol y la otra queda absolutamente en penumbra.

Foto: Smithsonian Magazine

Otro lugar que tiene un efecto impresionante durante el solsticio de verano es Stonehenge. Se desconocen los motivos por los que se construyó este enigmático lugar y, a pesar de que no se puede pasar al sitio durante la fecha que nos importa, muchas personas acuden a este sitio británico para ver como la luz solar atraviesa el eje central de la construcción y toca directamente la conocida como piedra talón.

 Foto: countryfille.com 

Además, por mucho tiempo se señaló que las tradiciones paganas que se practicaban durante el verano tenían que ver con brujas, duendes y otros seres sobrenaturales. Así, aunque se intentó erradicar estas costumbres durante los procesos de cristianización, en muchas ocasiones se dieron casos de sincretrismo. Tal es el caso de la actual noche de San Juan, que por debates históricos se celebra entre el 21 y el 24 de junio. Si bien ahora tiene un contexto cristiano y asociado a San Juan, era celebrado inicialmente por los europeos para darle fuerza al Sol, pues a partir del verano en Europa tiene menos fuerza.

Foto: El País

De cualquier forma, la idea de renovación y cambio continúa. En esta fecha muchas personas aprovechan para deshacerse de emociones y sentimientos negativos anotándolos en un papel y quemándolos; para olvidar una relación tortuosa basta con enterrar algún presente que la expareja haya dado; y si se quiere cumplir una meta basta con pensarla antes de irse a dormir previo a colocar tres manzanas bajo la almohada. Sin embargo, muchos antropólogos señalan que se esta perdiendo el interés por los fenómenos astronómicos debido al ritmo de vida actual.

El verano en las industrias culturales

Las sociedades modernas ya no están preocupadas por el movimiento de los astros ni el cambio de las estaciones, pues la mayoría no se emplea en actividades agrícolas, amén de que el sentido de comunidad, característico de las sociedades que practicaban la agricultura se ha perdido. Sin embargo, esto no quiere decir que el verano ya no este representado en series, películas y la industria musical.

En columnas anteriores hablábamos del trabajo más reciente de Ari Aster, Midsommar’, donde somos espectadores de la relación tóxica entre Dani (Florence Pugh) y Christian (Jack Reynor). La pareja se traslada con unos amigos a Suecia rural, para presenciar uno de los festivales del Midsommar, Hårga, pues es el tema de tesis de Christian. A partir de ahí, las vacaciones de investigación durante el verano se tornarán cada vez más sombrías: entre el deterioro de la relación de los protagonistas, pasando por un paisaje rural soleado la mayor parte del tiempo, la otredad y el sentido de pertenencia, el ambiente se va volviendo cada vez más pesado y tras más de dos horas, la mayor parte de los espectadores aceptan como válida la decisión final de Dani.

No es la primera vez que unas vacaciones de verano terminan en desastre. Cabe recordar la novela de Peter Benchley que fue llevada al cine por Steven Spielberg: Jaws (también conocida como Fauces, Mandíbulas y, por supuesto, Tiburón). Esta película vio la luz en 1975 y es considerada como una de las mejores películas de terror de la historia por la música —compuesta por John Williams— que antecede a la aparición del terrible tiburón. No obstante, es necesario resaltar que la trama no es en exceso elaborada: nos encontramos con un tiburón blanco de enormes proporciones que ataca a los turistas que se encuentran en las playas de Amity Island.

 

A partir de ahí, la decisión del alcalde de no cerrar la playa para no afectar los ingresos provenientes del turismo, llevan a que la madre de la segunda víctima ofrezca una recompensa para quien pueda asesinar al tiburón. Gracias a este filme los tiburones consiguieron su mala fama, aunque en realidad no son responsables de gran número de muertes al año de seres humanos. Lo que sí es que una vez más la realidad superó a la ficción y el 29 de julio de este año se dio el avistamiento de un tiburón de peinetas, del linaje Hexanchus griseus, mucho más antiguo que los dinosaurios y que puede alcanzar un tamaño de más de seis metros.

 

Además, en el mundo musical, Summertime Sadness –de la estadounidense Lana del Rey- o Summer Love de One Direction (aún en descanso) nos presentan una cara más triste o de despedida del verano. Así, a pesar de que el verano ya no significa para nosotros una parte importante del ciclo de cosecha, aún mantiene un papel relevante dentro de las producciones culturales actuales. Ya sea en casa, viendo películas, en la playa o practicando rituales paganos, disfruta lo que te queda del verano, el cual llegara a su fin el 23 de septiembre.