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¿Aprender o repetir? Un dilema de la subjetividad

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La repetición y el aprender forjan nuestra realidad, nuestro contexto y sociedad terminan por ser una fragua de vínculos con la realidad.

Aprender… A la mayoría de nosotros nos agrada pensar que hemos aprendido mucho, de la vida, de nuestros años de experiencia o escolares, sin embargo ¿Qué tanto de esto aprendido es real?

Por otro lado, una gran parte de las acciones que realizamos son repeticiones. Desde el lenguaje que utilizamos, hasta la labor en nuestros trabajos. La repetición y el aprendizaje forjan nuestra realidad, nuestro contexto y sociedad terminan por ser una fragua de vínculos con la realidad.

¿Aprender o repetir? Un dilema de la subjetividad by Fernando Axel (2018)
¿Aprender o repetir? Un dilema de la subjetividad

¿Dónde esta el peligro en repetir?

Camus llego a mencionarlo en muchos de sus escritos, como “el hombre rebelde” (1951), “El mito de Sísifo” (1942) o más concretamente en “el extranjero” (1942) en donde hace hincapié en lo absurdo de la repetición y la costumbre. Así es, por que la repetición termina por consumir la libertad del hombre, lo resguarda en la inútil faena de una vida de absurdo, pero al mismo tiempo lo salva de vivir.

Pongamos un ejemplo lector, usted odia su trabajo y sin embargo sigue ahí, repitiéndose día a día, pero, ¿Por qué? Quizá es lo más fácil, lo que ya conoce, piensa que esta seguro… etc.

Es posible que solo en nuestra mas pueril etapa hayamos aprendido algo, después de esto quizá solo empezamos a repetir a tomar parte de aquellos a quienes consideramos modelos, ha copiar nuestras propias recetas de “éxito” o “fracaso”.

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¿Se puedes seguir aprendiendo?

Claro, aprender a lo largo de la vida es viable realmente, y déjeme decirle lector, la respuesta se encuentra frente a sus ojos, esta es: Los Niños. Así es, en nuestra arrogancia y ceguera olvidamos que fuimos niños y a su vez, que necesitamos de otros para aprender, del mismo modo que nosotros creábamos con nuestros recursos un mundo de imaginación, historias fantásticas, una caja de cartón era el fuerte, un palo de escoba un caballo.

Aprender es poder juntar los elementos que tenemos y hacer algo nuevo con ellos, la transformación, hacer nuestro el aprendizaje.

Pensemos un segundo en Hegel, tenemos nuestra tesis, nuestra antítesis y la síntesis será nuestro aprendizaje solo así sabremos que hemos aprendido. Por frugal que pueda resultar, es una creación, es nuestra creación.

En otros términos, el aprendizaje es el devenir del deseo y una sencilla formula de ver si es que aún aprendemos es que todo aquello que no proviene del deseo es imitación, repetición.

Aunque, de modo ambiguo la repetición pueda tener bosquejos de deseo, este no estará por completo, pues carece de algo esencial: voluntad.

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Guercino (Giovanni Francesco Barbieri), Sisyphus, 1636.

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¿Qué nos impulsa para aprender?

Nietzsche señala que el deseo es aquello que motiva al hombre, pero este deseo no es sino voluntad de poder. Esta voluntad por crecer, adquirir saberes, por aprender es sumamente concerniente al ser humano, y aunque no cualquiera esta dispuesto a ejercer su propia voluntad en favor de su deseo, esta está presente.

Si la vida, de continuo nos amenaza con devorar nuestros deseos y extinguirlos con su “segura” repetición nos enfrentamos al riesgo de dejar de aprender y así pensar que todo lo sabemos ya, empero, el ser humano puede ejercer su facultad de hombre libre, poner en juego su voluntad.

La repetición termina por no ser más que la técnica de la prolongación, un estado de quietud, un patrón de conformidad, de absurdo y de cobardía.

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Aprender es vivir, desear, amar y transformar.

Un segundo puede cambiarlo todo. Aprendemos por que tenemos la facultad de desear. No le tema a su deseo.