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‘Colonia Dignidad’, la secta de origen nazi que se convirtió en el mismo infierno

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Paul Schäfer huyó de Alemania en 1961 y se dirigió hacia Chile. La Segunda Guerra Mundial había terminado hace 16 años, pero Schäfer seguía siendo fiel seguidor de los ideales de Hitler y el Partido Nazi, y como muchos “ex-nazis”, huyó hacia Sudamérica para poder escapar de la justicia y no abandonar sus ideales. Junto con él, viajaron cientas de personas como sus fieles seguidores.

Seguían a Schäfer como una especie de guía espiritual, quien los llevaría a una nueva tierra prometida, donde podrían crear una nueva sociedad aria con principios nazistas y algo puritanos, en contra del creciente comunismo y de las razas inferiores. Paul y sus seguidores construyeron aquella tierra prometida con sus propias manos en algún lugar perdido del sur de Chile. Aquí existirían bajo sus propias manos y sus propios principios, como una secta, de la que Schäfer sería su líder.

Al parecer nadie contó que aquel nuevo paraíso se volvería el mismo infierno en la tierra, y Paul Schäfer el mismo diablo. El cual, mediante manipulación mental a sus fieles, explotación, esclavitud, torturas, asesinatos, violaciones y pedofilia fundaría la famosa Colonia Dignidad. La secta que conmocionó a todo Chile y a Alemania, y demostró uno de los lados más crueles y oscuros de la humanidad.

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Entrada a la antigua Colonia Dignidad bajo el nombre de “Benefactora Dignidad” / Fuente: elpais.com

Cuando se formó la secta

El “Healing Revival” fue una especie de movimiento y pensamiento pseudo-cristiano sectario que llevaría bastante tratar de explicar bien. Schäfer era fiel creyente de este, que mezclaba sus creencias con sus ideales raciales y políticos que cargaba desde que estuvo en las “Juventudes Hitlerianas”. Al parecer era un buen orador, porque logró convencer escondido en las sombras a casi un centenar de gente con sus ideas. Sin embargo, quedarse en Alemania era casi imposible, que ahora eran dos Alemanias, las cuales perseguían duramente a los seguidores del antiguo Reich para dejar atrás ese pasado.

Schäfer les habló a sus seguidores de una nueva sociedad bajo el comando de dios, donde imperarían los valores tradicionales, y se viviría de forma austera pero unida hasta el juicio final. Para aquellos que seguían a este hombre, sus predicciones y promesas significaban algo en qué volver a creer. Después de la guerra, muchos perdieron tanto sus bienes materiales e inmobiliarios, como sus convicciones y esperanzas de vida, por lo que en Schäfer vieron una vuelta a todo aquello que amaban antes de la guerra.

Sin embargo, en su país de origen ya no podrían llevar a cabo ese plan, por lo que no tuvieron más opción que huir. El destino sería Sudamérica, donde muchos ex-partidarios del Nacional-Socialismo iban a parar. Esto debido a los inestables gobiernos adoctrinados como anticomunistas por Estados Unidos, y abiertos a recibir inmigrantes europeos para trabajar las amplias extensiones de tierra vacía. Chile terminó siendo el país abierto a recibir a un ex-nazi profeta y decenas de sus seguidores para formar una colonia aislada y secreta en medio del campo patagónico.

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Fotografía de varios colonos del lugar con Schäfer al frente en el centro / Fuente: elmundo.es

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En la colonia

Colonia Dignidad era un lugar un tanto rico. Había largas parcelas y campos para cosecha y trabajo, casi siempre había comida, y había escuelas y servicios públicos pertenecientes al lugar. Por ahora, es lo único bueno que puede decirse del lugar, porque realmente, todo después se viene abajo. Schäfer tomó el control total del lugar como se lo permitieron sus súbditos, y sus verdaderas intenciones salieron a relucir. Muchos de los dogmas puritanos del Healing Revival, junto con ideas y fijaciones del lider se volvieron la ley en la colonia.

Para empezar, podría decirse que todas las personas de Colonia Dignidad pertenecían a la colonia y sus dirigentes. Por ello, todos tenían que seguir sin discusión las normas y las reglas establecidas. Hombres y mujeres tenían prohibido cualquier tipo de relación hasta el matrimonio. Esto quiere decir que como tal, la familia biológica no existía.  Los padres se separaban a la fuerza de sus hijos casi desde su nacimiento, y estos se adoctrinaban por el propio Schäfer, para temerle y seguirlo incondicionalmente.

Todos tenían que “actuar propiamente”, cumpliendo con su función indicada por dios. Los hombres tuvieron que trabajar en los campos desde la mañana hasta altas horas de la noche, siempre sin protestar. Ya que protestar o hablar de más era bastante peligroso y podría resultar en golpizas, torturas y en ejecuciones. Las mujeres, impuras y objetos de lujuria trabajaban pariendo a los hijos de la colonia, hacían trabajos forzados y constantemente terminaban violadas, golpeadas casi a muerte y torturadas psicológicamente. Los niños quedaron a la merced de Schäfer y los otros dirigentes de la colonia. Estos no tuvieron la oportunidad de pensar diferente, desde temprana edad fueron educados para esa vida. Schäfer los amaba, tanto, que los violaba inmisericordemente varias veces, y luego los hacía callar y temer.

Pensar diferente no estaba permitido, pero a aquel que no le gustara no podía irse. Largas y altas barreras de alambres rodeaban Colonia Dignidad, lo que hacía el intento imposible. Lo peor era después de intentarlo, cuando aquellos de pensamientos impropios y heréticos eran torturados con terapias de electroshock y sedantes hasta que ya no quisieran pensar más.

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Schäfer con varios jóvenes colonos / Fuente: npla.de

Schäfer y Pinochet

Por mucho tiempo, colonia Dignidad era un mundo diferente y aislado dentro de Chile, pero no tardó mucho para que ambos se conectaran. Esto inició después de que Augusto Pinochet tomara poder en 1973 y estableciera un gobierno autoritario lleno de torturas, desapariciones y asesinatos de opositores. En aquel entonces, casi nadie en Chile sabía de la existencia de Colonia Dignidad, y si lo sabían, estaban más preocupados por el destino de ellos mismos.

Era cuestión de tiempo para que todo lo que pasaba en aquel lugar saliera a la luz, después de que varios chilenos de zonas cercanas se encontraran con el lugar. Además de que para ese entonces un número escaso de personas ya habían logrado escapar de la secta. Uno de los primeros en enterarse del lugar fue Pinochet, quien en vez de ver el lugar como un problema, lo vio como oportunidad. Schäfer y sus hombres eran expertos en la tortura, manipulación y asesinato clandestino, todo en medio de un lugar lejos del escándalo. Esto era perfecto para que Pinochet pudiera crear una alianza con Schäfer para enviar ahí a muchos de sus detenidos y prisioneros, para que de ahí ya no volvieran a ser vistos.

Era un trato mutuo, los colonos de Dignidad no hacían preguntas de los chilenos que llegaban a los barracones y ya no salían. Mientras que el gobierno chileno ignoraba el hecho de que en su país existiera una “secta fanática nazi y pedófila”, de donde también nadie salía. Así, se creo el lema de este lugar, en base a lo primordial para existir ahí, “El silencio es fortaleza”. Y los colonos sabían que era cierto, era mejor no hablar, no protestar, no decir nada que no se deba, y así podría haber oportunidad de seguir viviendo tranquilos.

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El ocaso

Durante todos los años que duró la dictadura de Pinochet (de 1973 a 1990), Colonia Dignidad funcionó como centro de detención y de fusilamiento donde cientos de prisioneros perdieron la vida. De igual forma, funcionó como centro de entrenamiento para la DINA (Siglas de la Dirección de Inteligencia Nacional), donde los agentes y militares eran entrenados por Schäfer y sus allegados en materia de tortura, uso de armas y tácticas de detención brutales. De igual forma, Schäfer tenía aún contactos en Alemania Occidental los cuales le importaban a contrabando cientos de armas y arsenales, de los cuales una parte eran para uso de la colonia, y otros eran cedidos al gobierno chileno.

Para finales de los 80, dirigentes del gobierno alemán occidental y miembros de la cancillería del país en Chile empezaron a darse cuenta de lo que sucedía en Colonia Dignidad y tomaron cartas en el asunto. Aunque posteriormente salieron filtrados algunos informes de que el gobierno alemán ya sabía del asunto, e incluso habían permitido discretamente las relaciones de esta con comercios e industrias en el país. De cualquier forma, nadie metió las manos hasta que el gobierno de Pinochet estaba cerca de acabar, cuando empezaron a darse a conocer todas los crímenes de lesa humanidad cometidos por el régimen.

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Fotos conmemorativas de los desaparecidos al lado de una fosa que albergaba cuerpos / Fuente: bbc.com/mundo

El final

Schäfer se dio cuenta que su natal Alemania no había cambiado del todo cuando recibió el apoyo secreto de varios políticos y dirigentes de la parte occidental para seguir con su secta neo-nazi. Sin embargo, no duró por siempre, y en los mismo años cuando Alemania se unificó y Chile volvió a la democracia, Colonia Dignidad tuvo que terminar. En 1991, se le cambió el nombre el lugar a Villa Baviera, y Schäfer abandonó el lugar. Muchos colonos no lo hicieron a pesar de todo lo que sufrieron ahí, ya que como muchos cuentan, no tenían a donde ir en un mundo completamente extraño para ellos.

Por un largo tiempo Schäfer se escondió de la justicia chilena, hasta que en 1997 huyó hacia Argentina. En 2006, el mismo año en que murió Pinochet, las autoridades chilenas y argentinas dieron con el paradero del ex-líder y lo llevaron de regreso a Chile para ser encarcelado. En ningún momento Schäfer mostró algún arrepentimiento o culpa, según él, lo que hizo era “lo que tenía que hacer”. Paul solo fue condenado a 20 años de prisión y condenado a pagar casi 800 millones de pesos chilenos como indemnización para las víctimas de la colonia. Ninguna de estas sentencias se cumplieron al final, ya que Schäfer murió solo 4 años después de su arresto, sin pagar, y muchos dicen que con la conciencia tranquila.

En la actualidad, Villa Baviera es un centro turístico, con camping, senderismo, restaurantes y que se puede rentar para bodas, fiestas y otros eventos. La iniciativa de estos negocios fue llevada a cabo por los antiguos colonos, que de alguna forma buscaron seguir sobreviviendo y adaptarse al nuevo mundo, aunque al final muchos nunca podrán dejar atrás todo lo que vivieron en ese lugar. Villa Baviera también cuenta con un memorial para todas las víctimas de la colonia y de la dictadura. Donde las familias de los muertos, torturados y desaparecidos van para recordar y seguir pidiendo justicia por uno de los episodios más atroces de la historia de Chile y de la humanidad.

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Mojonera que da la bienvenida a la actual “Villa Baviera” / Fuente: eldinamo.cl
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