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De la creación de la A-Bomb, su detonación en Hiroshima y el terror dejó y aún perdura

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1945. Sobre el cielo de Hiroshima se cernía una nueva amenaza; la infame nube con forma de hongo que funcionaría como dos herramientas: terminar la guerra que, hasta ese momento había sido el peor conflicto del siglo XX, y encaminaría al mundo a una extraña paz. Esa extraña paz traería consigo el inicio de una carrera entre los Estados Unidos y la Unión Soviética enfocada al desarrollo de armas de destrucción masiva. La historia cambiaría por completo.

Arms Race - Cold War
Fuente: Flip Cold War

La carrera que emprendieron ambas superpotencias en el plano armamentista continúo a lo largo de la segunda mitad del s. XX y trajo consigo el desarrollo de programas nucleares y ensayos importantes, pero el precedente directo de esa carrera sin duda alguna fue el Proyecto Manhattan que potenciaron la creación de armas nucleares para dos fines: defensa o para disuasión entre ambos bandos.

“Me he convertido en el destructor de mundos”

30 de abril, 1945. Mientras que el Ejército soviético avanzaba rumbo al corazón de Alemania y los Aliados Occidentales se abrían paso dentro el territorio del III Reich, el Führer se suicida dentro de su bunker en la capital alemana. Para el primero de mayo de 1945, la pesadilla de Adolf Hitler se hizo realidad. La bandera perteneciente a la 150a división de asalto del Ejército soviético ondeaba sobre el antiguo Reichstag, palacio que alguna vez representó la gloria del III Reich. La guerra en Europa había terminado.

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Fuente: Pinterest

Sin embargo, en el Teatro de Operaciones del Pacífico la realidad era otra. Batallas como Guadalcanal o Iwo Jima habían demostrado dos cosas: que el Imperio del Sol Naciente estaba en guerra total contra los Aliados y por ello no se rendiría tan fácilmente, y que los Estados Unidos, pese a su gran capacidad militar, empezaban a resentir las consecuencias de la guerra, por ello se necesitaban soluciones para terminar con la guerra a como diera lugar. “Estos planes se fundaban en dos operaciones interdependientes: reducir la capacidad y la voluntad del Japón mediante una continua actividad de desgaste […]; conquistar algunas zonas clave en el corazón industrial del país, en la isla de Honshu” (Bauer, 1974).

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Por tanto, en la Oficina Oval se presentaron varias opciones, como una invasión total al archipiélago japonés, lo cual supondría una operación militar quizá mucho mayor que el desembarco en las playas de Normandía y que inevitablemente le costaría vidas tanto al Imperio japonés como al Ejército de los Estados Unidos. Sin embargo, había otra opción, una heredada directamente por los mejores técnicos y científicos de la Alemania Nazi.

WHY NAZI TECHNOLOGY MIGHT BE THE ORIGIN OF 20th CENTURY FLYING SAUCER PHENOMENON | FAITH HAPPENS BOOKS — Website Home of S. Douglas Woodward
Fuente: Faith Happens

“La primera bomba atómica del mundo, que hizo explosión en Alamogordo el 16 de julio de 1945, tuvo una compleja historia” (Clark, 1974). Esa compleja historia se remonta, según Ronald Clark, al mes de diciembre de 1938, justamente en Alemania, lugar donde se descubrió la fisión nuclear, luego de esto los ingleses dieron cuenta que era posible construir un dispositivo nuclear, y fueron los norteamericanos quienes, tras un esfuerzo casi monumental, lo hicieron posible.

Ese esfuerzo se vio plasmado con “la construcción de gigantescos establecimientos y laboratorios, […] se confió al Ejército de los Estados Unidos, y en particular al general Groves, brillante oficial y técnico de gran talento, que asumió toda la responsabilidad de la empresa, a la que se le dio el nombre de proyecto “Manhattan”” (Clark, 1974).

Old Picture of the Day: Los Alamos | Manhattan project history, Los alamos new mexico, Los alamos
Fuente: Pinterest

Dentro de las instalaciones donde se desarrolló el Proyecto, se llegaron a tres posibles métodos con lo que sería posible el desarrollo de un arma atómica de base en Uranio 235:

  1. Mediante la producción del isótopo U-235 mediante la difusión gaseosa;
  2. Con el uso de la separación electromagnética (el uranio en estado gaseoso pasa a través de un campo magnético cuya densidad es constante), producir el isótopo U-235;
  3. Producir el U-235 mediante centrifugación;

Naturalmente, se esperaría que el grupo de técnicos y científicos apostaran por elegir aquella opción que resultase ser la más fiable (y por supuesto, la más sencilla en cuanto a ejecución). Sin embargo, los norteamericanos decidieron estudiar todos y cada uno de los medios para producir el primer dispositivo nuclear en el mundo. Y lo lograron.


El nacimiento de una nueva era

La primera prueba de la Bomba A había resultado ser un éxito: “el arma acababa de producir efectos semejantes a la explosión de 20.000 toneladas de trilita” (Clark, 1974) Mientras que el presidente Franklin Delano Roosevelt había sido alertado de semejante poder destructivo por un físico alemán de nombre Albert Einstein, en 1945 se produjo un evento que daría futuro al uso del átomo como arma de destrucción masiva. A la muerte del presidente Roosevelt el 24 de abril de 1945, su sucesor Harry Truman decidió tomar la determinación de terminar con la guerra a como diera lugar.

“A Truman le esperaba también la responsabilidad de tomar una decisión a propósito del empleo militar de la bomba” (Elstein, 1974). Con el fin de la guerra en el Teatro de Operaciones del frente europeo se reducían aún más las opciones de objetivos contra quienes usar la Bomba A. Para ello, se convocó a comité constituido por Truman, y denominado ad interim le presentó tres recomendaciones:

  • Se debía emplear contra el Japón y cuanto antes fuera posible;
  • Se utilizaría contra un doble objetivo, es decir, contra una instalación o una base militar rodeada de casas y de otros edificios que se presentasen de modo particular para ser dañados por la explosión;
  • Se debía emplear sin aviso previo” (Elstein, 1974).

Mediante esos tres puntos propuestos, se concluyó que los objetivos debían ser metrópolis donde existieran instalaciones industriales y militares y que aún no hubiesen sido alcanzadas por los bombardeos convencionales ejecutados por la United States Air Force. El comité entonces formuló una lista con un total de diez ciudades, siendo los cuatro primeros objetivos: Nagasaki (4to), Kokura (3ro), Kyoto (2do, pero se descartó dada la importancia que dicha ciudad tenía para los japoneses) y por último Hiroshima, la cual ocupada el primer lugar en la lista.

En el amanecer del 6 de agosto de 1945 un bombardero modelo B-29 Superfortress (bautizado como Enola Gay y que tiene su propia canción) sobrevolaría los cielos de la ciudad nipona de Hiroshima dejando caer su mortal carga. Este suceso sería llamado por Truman como el más grande acontecimiento de la historia.

El Enola Gay, el mítico B-29 que sobrevoló Hiroshima
Fuente: abc.es

El día que Hiroshima se apagó

El día 6 de agosto de 1945 el Enola Gay despegaría del campo Nord de Tinian. El comandante de la misión coronel W. Tibbets Jr. tenía bajo su cuidado un cargamento consistía en “nueve hombres de tripulación, cuatro pasajeros (todos científicos) y una sola bomba con un extraño nombre convencional: Little Boy. Había comenzado la «misión 13 de bombardeo general»” (Allen, 1974). Previo al despegue del Enola Gay, tres aviones meteorológicos sobrevolaron la ciudad para hacer una valoración del terreno, así como de las condiciones climáticas en Hiroshima.

Al avistar dichos aviones de reconocimiento (los cuales fueron confundidos como bombarderos) se dio la alerta de bombardeo y los pobladores de Hiroshima acudieron a refugiarse en los lugares destinados para dicho propósito. Sin embargo, eso solo fue el primer y único aviso para lo que vendría después. En el desarrollo de la misión 13 de bombardeo general se tenía programado el lanzamiento de la bomba sobre la ciudad de Hiroshima a las 08:15.

“A las 8 horas, 15 minutos y 17 segundos se abrieron las compuertas del depósito de bombas y desde una altura de casi 10.000 m la Little Boy inició su carrera hacia abajo […] Cincuenta y un segundos después, a unos 550 m por encima de la ciudad y a solo 200 metros del blanco, estalló la Little Boy” (Allen, 1974).

Lo que los tripulantes del Enola Gay vieron a través de las lentes protectoras fue algo similar a un relámpago y se percibieron dos ondas de choque, las cuales alcanzaron al B-29.

Hiroshima Day 2020: All About The Day an Atomic Bomb Destroyed The Lives of an Entire Japanese City

La explosión generó una bola de fuego cuya temperatura alcanzó aproximadamente un millón de grados centígrados en cuestión de segundos “y que, transformándose en una masa de nubes purpúreas y de hervor de llamas, empezó a elevarse rápidamente hacia lo alto” (Allen, 1974).

A las 08:15 del día 6 de agosto de 1945 la ciudad de Hiroshima y todo lo que contenía moría. La muerte para los habitantes de Hiroshima inició con la bola de fuego emitida por la detonación, la cual vaporizó a los habitantes de la ciudad que se encontraban en el epicentro de la explosión. Aquellos que se encontraron a una más de tres kilómetros del epicentro sufrirían de quemaduras letales, y las ráfagas de viento no ayudarían en nada puesto que arrancaron la piel de aquellos individuos que agonizaban por el dolor de sus heridas.

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Teóricamente, a esas primeras víctimas se les podría considerar como afortunadas, pese a las circunstancias. Los sobrevivientes, sin embargo, fueron víctimas de un segundo bombardeo del cual nadie, absolutamente nadie se dio cuenta. “Millares de los que sobrevivieron en el primer momento quedaron bombardeados por neutrones y rayos gamma, y casi todos los supervivientes en el radio de 800 m del epicentro murieron después por el efecto de las radiaciones” (Allen, 1974).

Living Underground: Children of the Atomic Bomb: Hiroshima survivors' art
Fuente: Living Underground

Sin embargo, estos fenómenos consecuencia de la bomba, no eran algo completamente desconocidos en Japón. “Ya en febrero de 1944, Yoshio Nishina, ex alumno de Niels Bohr […] había sido presentado al primer ministro Tojo […]. Nishina propuso entonces la construcción de una bomba basada en el principio de la fisión nuclear; pero Tojo rechazó la propuesta” (Allen, 1974). Craso error para los japoneses, pero una fortuna para los Aliados occidentales.

Sin embargo, la tragedia de la Bomba A no se vería limitada a una sola ciudad japonesa. El general Groves, jefe en su momento del Proyecto Manhattan consideró que los japoneses necesitaban una dosis doble atómica para poder poner fin a la guerra y quebrarles el espíritu tal y como los japoneses habían hecho con Pearl Harbor en diciembre de 1941. Esa segunda dosis se repetiría tres días más tarde de la tragedia en Hiroshima, en la fatídica mañana del día 9 de agosto de 1945 en la ciudad de Nagasaki.

Dominio Medios - Japón a 70 años de la rendición
Fuente: Dominio Medios

¿Qué experiencia dejan a la humanidad los sucesos ocurridos en Hiroshima en 1945?

“En el plano individual, a muchos les ocurrió que no sólo sufrieron penalidades sin cuento, sino que también sintieron la oscura sensación de haber abandonado a alguna persona querida justamente en el momento de máxima necesidad” (Allen, 1974).

En este punto es casi imposible dejar de lado el factor humano. El uso de un arma como la Bomba A muestra la manera tan irresponsable del manejo de la ciencia como una simple rama de la industria militar. Los miembros del comité ad interim, el presidente Truman, el general Groves y cada uno de los involucrados en el desarrollo y el bombardeo de Hiroshima “[…] no vieron las incurables heridas espirituales abiertas en los corazones de los que no podían mirar a los ojos a sus vecinos o amigos, porque, en último análisis, en el momento de máximo peligro los habían abandonado. Estas eran las víctimas de […] un irreparable naufragio espiritual” (Allen, 1974: 368).

Después vendrían los Minuteman, los Titan, los Pershing, los Sasin, los Sarmat, los Semyorka pero lo que nunca se iría sería el miedo a ser obliterados por instrumentos que no deberían existir.

The Numbers Game | New Internationalist
Fuente: New Internacionalist
  • Foto de portada: fuente / abc.es