‘En Marte los atardeceres son azules’, la última producción de Hasam Díaz

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Con su más reciente producción, el dramaturgo y director Hasam Díaz busca reconfigurar el concepto de familia y, sobre todo, exaltar nuestra capacidad de crear nuevas y mejores realidades.

957 días después de haber iniciado su misión, el robot explorador Curiosity transmitía a la Tierra la misteriosa imagen de un atardecer gélido. El coloso mecánico, exiliado a millones de kilómetros de distancia, correspondía a la humanidad con una fotografía celeste del crepúsculo marciano: una puesta de Sol vacante en un terreno deshabitado.

Quizá Hasam Díaz fue uno de los millones de humanos que, viéndose disminuido ante las posibilidades del cosmos y maravillándose con la burlona coincidencia de un astro rojo en el que atardece azul, terminó considerando al antagónico planeta Marte como un terreno fértil para sembrar sus utopías.

¿Habrá alguna otra forma de vida maquilando sueños al atardecer?

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Con un diseño de producción dirigido a jóvenes audiencias, ‘En Marte los atardeceres son azules’ cuenta la historia de Bastian, un joven dramaturgo que se ha enamorado de María, madre de dos niñas cuyo padre ya no está. Las palabras y la imaginación serán las piezas que los ayudarán a esbozar un universo en el que se sientan al fin una familia, uno en el que el amor sea más ingrávido que la sangre y se eleve más allá de los límites de la atmósfera.

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Dalí Estrada: ¿Qué te inspiró a escribir ‘En Marte los atardeceres son azules’?

Hasam Díaz: Yo viví esta historia, mi pareja es madre de dos niñas. Escribí la obra de corrido en una semana, pues es un tema del que quería y necesitaba hablar.

Hay muchos hombres y mujeres en situaciones similares, pero siempre se torna complicado hablar del tema, sigue siendo delicado. Para mí es importante ampliar el concepto de ‘familia’.

D.E.: Ninguno de mis conocidos tiene familias tradicionales y siempre escucho hablar del tema desde el punto de vista de las mujeres: madres solteras, madres adoptantes, madres putativas, porque nos es fácil relacionar a las mujeres con la crianza de los hijos, ¿cómo fue para ti abordar la paternidad desde tu posición?

H.D.: Para mí fue vital y para mi equipo también lo ha sido. El rol de los hombres en las ‘familias reconstruidas’ está hecho a un lado. No es fácil que nosotros hablemos de cómo nos sentimos y de hecho es algo que yo todavía no termino de definir, lo he ido descubriendo y esta obra me ha ayudado a asimilarlo.

D.E.: No puedo pasar por alto el hecho de que Hasam Díaz y el personaje de Bastian son dramaturgos enfrentándose, en distintas circunstancias, a la mente infantil…

H.D.: Claro, los escritores estamos imposibilitados a decir muchas cosas si no es escribiendo. Por supuesto que el dramaturgo se devela en su obra, pero “En Marte los atardeceres son azules” no es una obra documental, sino una ficción.

Escribir para niños es un reto, no puedes ser aleccionador ni tampoco pintarles un mundo color de rosa que no existe. Tanto Bastian como yo vivimos ese encuentro entre dos mundos.

51427945 1790285001078254 5237845812997783552 nD.E.: Esos mundos se hacen tangibles a través del multimedia. ¿Por qué decidiste utilizarlo en esta puesta en escena?

H.D.: El multimedia existe desde hace varios años, para nada es nuevo. Es un recurso que a mí no me gusta utilizar, sin embargo, desde el principio visualicé este montaje con proyecciones, aunque de una forma distinta a la habitual.

El multimedia en mi obra es un lenguaje que se integra al espacio escénico y a los actores. Tardamos mucho tiempo en diseñar la escenografía, tuvimos que explorar varias opciones, pero con Braulio (diseñador multimedia) fue muy sencillo.

Usar el diseño multimedia fue fundamental porque a través de éste es que el espectador ve el mundo de las palabras de Bastian y el mundo imaginario reflejado en los dibujos de Nica y Carol.

D.E.: ¿Cómo es la experiencia de dirigir tus propias obras?

H.D.: Tienes que ser frío, sobre todo si el texto habla de algo tan cercano.

Cuando existe el binomio dramaturgo-director tienes que dirigir como si no conocieras el texto porque cuando escribes, lo haces en la intimidad y cuando presentas la obra ante un equipo, tienes que estar dispuesto a ser cuestionado.

Tengo la suerte de que los actores son sumamente reflexivos sobre su trabajo y nada pasivos. Algunas veces me resistí, pero realmente me ayudaron a resolver las escenas de la mejor manera.

D.E.: ¿Por qué ver ‘En Marte los atardeceres son azules’?

H.D.: Es un proyecto que llevaba mucho tiempo en mi cabeza y si alguien más lo hubiera hecho, le estaría muy agradecido. Es un tema del que es necesario hablar.

Como espectador llevaría a más niños a verla porque así sabrán que no están solos. No solo los niños, también los adultos.

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‘En Marte los atardeceres son azules’

Lugar:  Centro Cultural Carretera 45.
Temporada: 
Del 9 de febrero al 24 de marzo, con funciones los sábados y domingos a las 13:00 hrs.
Costo del boleto:
$120.00 para adultos y $80.00 para niños. Si vives en la Colonia Obrera, podrás adquirir tus boletos con un precio especial.

*Fotografías: Héctor Ortega, NASA.
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