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Especial del Terror Crea Cuervos 18: zombis

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Caminas por el largo corredor del castillo encantado. Sientes que alguien te persigue, pero rápidamente desechas la idea, pues no te has topado con otro ser humano desde que llegaste y no hay más descansos en el Especial del Terror. Te detienes un segundo para corroborar tu hipótesis y antes de que puedas girarte sientes unas manos que te tiran hacia atrás. ¡Has caído en el salón de los zombis que están esperando a comerse tu cerebro!

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Desmembrando al zombi

Al momento de decir zombi, la mayoría de las personas piensa en un cadáver que puede o no estar en descomposición, con los ojos vidriosos, los brazos extendidos hacia el frente y con un gusto malsano por la carne humana. Empero, ¿qué se esconde detrás de estos cuerpos decadentes? Y es que los zombis, aunque no tan populares como los otros monstruos, han estado prácticamente presentes como uno de los temores primigenios en la historia de la  humanidad: en ‘La epopeya de Gilgamesh’, la diosa Ishtar amenaza al héroe con despertar a los muertos para que se alimenten de los vivos.

¿Qué es un zombi? En ‘Icons of Horror and the Supernatural. An Encyclopedia of Our Worst Nightmares’ (2006), June Pulliam nos da los criterios básicos para que nuestro monstruo entre en la categoría: primero, debe ser un cuerpo reanimado, o un cuerpo vivo poseído (de persona o animal). La segunda característica, aún más importante que la primera, es que no tenga voluntad: la criatura debe estar completamente subordinada a la voluntad de alguien más o a un impulso monomaniaco (la necesidad de comer cerebros o carne humana, violencia, venganza…). La falta de voluntad que experimenta este ser lo ha hecho un elemento popular en las parodias sobre esclavitud.

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Sin embargo, con el paso del tiempo, el zombi se convirtió en algo que va más allá de comer cerebros. En ‘The Palgrave Handbook to Horror Literature’ (2018), Anya Heise-von der Lippe señala que este monstruo también representa la cultura del consumo, no sólo relegando al ser humano al peldaño más bajo de la cadena alimentaria, sino quitándonos también de la capacidad de razonar con la proliferación de multitudes posthumanas. A lo anterior se suman las palabras de Pulliam, que considera al zombi como el contendor perfecto para representar los horrores de la xenofobia, esclavitud, la angustia por la Guerra Fría y el miedo a la muerte.

Para cerrar esta sección, destacamos las palabras de Kelly Gardner en Horror Literature Through History, quien señala que “debido a su maleabilidad y a su popularidad continua para ser una figura de crítica social, los zombis seguirán en función de las narrativas que exploran las preocupaciones sociopolíticas de la humanidad contemporánea”. De todos los monstruos que hemos revisado, este es el más humano.


Haití, el primer hogar del zombi

Lo que parece que se ignora en más de una ocasión es que la figura del zombi nació en Haití. La primera vez que la palabra apareció en el mundo anglosajón lo hizo en ‘History of Brazil’ (1810-1819), guía de tres tomos escrita por Robert South. En esta primera aproximación la palabra zombi se usó para referirse a la deidad angolana nzambi. Sin embargo, la publicación de ‘The Magical Island’ (1929) cambió el arquetipo para siempre.

William Seabrook dedicó varias páginas a señalar que la isla era un lugar donde se practicaba la magia, especialmente el vudú, y describió con lujo de detalles como a través de ciertos conjuros se podía convertir un cadáver en un zombi. A estas nuevas criaturas las caracterizó con los ojos vidriosos, cuyo único motivo de existencia era trabajar la tierra perteneciente a su maestro vudú. A los libros anteriores tenemos que sumar los del etnobotánico Wade Davis: ‘The Serpent and the Rainbow’ (1985) y ‘Passage of Darkness: The Ethnobiology of the Haitian Zombie’ (1988). En ambas monografías se narra cómo los desalmados houngan —especie de sumos sacerdotes del vudú— venden sus servicios a aquellos que quieren vengarse de sus enemigos y convertirlos en zombis: administra una neurotoxina derivada del pez globo a la víctima, que hará que su cuerpo emule la muerte.

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Una vez que pasaron unas horas del entierro, el hougan revive al cadáver y lo mantiene trabajando en sus tierras. El control que ejerce el maestro sobre el zombi es combinación de la malnutrición y la violencia física y son los esclavos perfectos: en su nuevo estado las funciones cerebrales superiores —como la memoria— se encuentran desactivadas por la toxina, pero no interfiere con las funciones inferiores, permitiéndole al cuerpo moverse y realizar trabajos físicos sencillos. Los haitianos, aterrados de que algún familiar suyo corra esta suerte, comenzaron a cortar la cabeza y sacar el corazón de sus muertos.

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Estas fueron las aproximaciones que marcaron el imaginario zombi de los estadounidenses, y sus primeras producciones se centraron no en los zombis como criaturas terroríficas, sino en la abominación que era someter la voluntad de alguien más —‘White Zombie’ (1932), ‘Zombie’ (1932), ‘The Vodoo Man’ (1944). Sin embargo, durante 1930 y 1940 estas criaturas migraron a las revistas de terror y ciencia ficción —Weird Tales, Strange Tales— y ya sabemos el final de la historia.


Zombis en la cultura popular

Por supuesto que esta lista la encabezan los zombis de ‘Night of the Livinf Dead’ (1968) y ‘Dawn of the Dead’ (1978), ambas de George A. Romeroa quien se le atribuye la creación del zombi como le conocemos actualmente, aunque un segundo grupo señala que fue Richard Matheson con su novela ‘I am Legend’ (1954)—, donde se aprecia una fuerte crítica al racismo de la Unión Americana, amén de a la Guerra de Vietnam, sin olvidar al capitalismo y a la sociedad del consumo.

En esta misma línea encontramos ‘Zombie’ de The Cranberries, quizá la canción más popular de la agrupación. El sencillo, que forma parte del segundo álbum de la agrupación, No need to argue (1994), retoma las experiencias de las violencias atípicas: el 20 de marzo de 1993, en Warrington, Inglaterra, murieron Tim Parry y Jonathan Ball, de 12 y tres años, respectivamente. Lo anterior en el marco del enfrentamiento entre las autoridades del Reino Unido y el Ejército Republicano Irlandés (IRA), que desató una violencia sin precedentes desde la década de los 70 del siglo pasado.

 

 

‘Zombie’ rápidamente se convirtió en un himno en contra de cualquier tipo de guerra —merecen un análisis detallado las líneas: “They are fighting with their tanks and their bombs and their bombs and their guns. In your head, in your head, they are criying”— y son incontables los covers que se le han realizado. Dos de nuestros favoritos son el de Katrina Rose para los knockouts de The Voice y el que realizó Miley Cyrus en el #SOSFEST para recaudar fondos. Si tienes un cover favorito de este himno no dudes en compartirlo con nosotros.

También es menester señalar que las historias que contamos como especie también contemplan las relaciones entre humanos y zombis, quienes en fechas recientes son antihéroes. En este tenor, encontramos ‘In the Flesh’ (2013-2014), producción de la BBC que con sólo nueve episodios presentó un universo por demás interesante: después de un apocalipsis zombi en que la humanidad se impuso, se está deszombificando a las víctimas, quienes enfrentan más de una complicación readaptándose a la sociedad —y a estar vivos— y en donde el amor tiene un papel destacado.

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En la línea de la comedia romántica tenemos la adaptación de la novela ‘Warm Bodies’ (2012), de Isaac Marion, que en México recibió el nombre de ‘Mi novio es un zombi’ (2013). Y si lo que se busca es comedia sin más, la recomendación es ‘Orgullo y prejuicio y zombies’ (2016), adaptación de la novela homónima de Seth Grahame-Smith, publicada en 2009. En ambos casos se demuestra que, a pesar de las condiciones adversas y de las diferencias entre los amantes, siempre hay oportunidad para que florezca el romance.

Otros zombis que se han ganado un espacio en el corazón —o incluso una parte— de las audiencias mundiales son: los muertos vivientes de plantas contra zombis, cuya popularidad ha caído en los últimos años, pero que en su momento fueron hasta peluches que te podían proteger de las apariciones fantasmales; las hordas de ‘The Walking Death’, y la marcha zombi en la Ciudad de México, que este año será virtual.

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Entonces, ¿cuál es el futuro de estos seres? Bueno, pues al igual que la casa embrujada, fantasmas y marcianos, tendremos zombis para rato. Para este caso en específico, los zombis no sólo representan todos los temores enunciados en esta columna, sino uno más: las ansiedades culturales entre la identidad humana y lo que le sucede con la muerte. El zombi que te tiró al piso se disculpa, pero dice que esa fue la única forma que encontró para detenerte, pues en al fondo del ala norte se encuentra una reunión que amenaza con destruir la cordura de cualquiera que la interrumpa sin invitación. ¿Quiénes estarán en esta reunión? Segunda llamada para realizar las apuestas

  • Fotos: Pixabay. Portada/usatoday.com
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