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El miedo del sujeto por perder su naturaleza

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¿Cuáles son las posibles razones por las que no reconoce “al otro” y se concibe a sí mismo como vital dentro de todos los aspectos?¿Miedo?

Desde la consigna de que el sujeto se constituye sólo a partir del otro: ¿Cuáles son las posibles razones por las que no reconoce “al otro” y se concibe a sí mismo como vital dentro de todos los aspectos que integran el universo? ¿Miedo? ¿Qué relación encontramos con el psicoanálisis para responder esta cuestión?

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Psicoanálisis.

Para Roudinesco el psicoanálisis se convierte en una respuesta humanista al salvajismo suave y mortífero de las sociedades modernas que promueven soluciones químicas para los sufrimientos psíquicos, al considerar al ser humano como una máquina. Es interesante mencionar que en sus estudios del inconsciente Freud siempre advirtió contra el situar anatómicamente sus teorías, particularmente en aparato psíquico. 

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The Son of Man, René Magritte.

Ahora, ¿Qué es el psicoanálisis? La Asociación Psicoanalítica Mexicana la define como un método particular de psicoterapia derivado del método catártico de Freud y Breue referida especialmente a la exploración del inconsciente. Se fundamenta está exploración en la asociación libre por parte del paciente y en la interpretación por parte del psicoanalista.

Entonces podemos definir al psicoanálisis con tres diferentes acepciones: como método de psicoterapia, como disciplina y como un movimiento con presencia en numerosos países. Con respecto a esto Roudinesco también menciona que hay condiciones particulares para que el psicoanálisis sea bien aceptado en una sociedad: la existencia de una saber psiquiátrico sobre la locura que la distancie de la idea de una posesión demoníaca y la existencia de un estado de derecho que garantice la libre circulación del saber y la libertad de asociación.

El Sujeto.

Freud no abordó una concepción de sujeto, sino, lo usó como emergencia del inconsciente, soportando ambas tópicas, expresándose en los conflictos entre el “ello, yo y superyó”. Sujeto no es un concepto construido explícitamente, más algo que surge en las entrelíneas, se presenta como el nombre del deseo. Se muestra extraño y ajeno al yo porque inconsciente, oriundo de los imperativos de la pulsión. El es el que insiste, la repetición que se impone. Luego, el sujeto no existe por sí, más puede surgir a partir del inconsciente

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Sigmund Freud, Salvador Dalí.

Sujeto no es individuo, incluso pareciera que la palabra individuo y sus relaciones con la sociedad son más competencia de la sociología que de la psicología. Ya Weber, Simmel, Durkheim y demás sociólogos han establecido la importancia del individuo en el entramado social, en sus acciones únicas, pensamientos e ideas diferentes que lo hacen ser. Pero también que aquellos individuos que interaccionan entre sí y comparten lazos culturales, darán luz a la sociedad. “La sociedad existe allí dónde los individuos entran en acción recíproca”

Factores que el sujeto protege por miedo a perder su naturaleza y además hacen posible su hegemonía.

a) El individuo egoísta.

El ser humano ha creado una concepción de sí mismo en el marco de la modernidad. Una concepción de un ser con semejanza a un dios, que rechaza una visión del mundo que lo obliga a cumplir con el papel que se le fue dado, y en su lugar se convierte en un nuevo ser, que no es determinado por el destino; sino que construye el destino mediante sus actos. Luis Villoro expone “Campanella advierte en el hombre una criatura potente y misteriosa, por ello lo considera sagrado. Es un segundo dios; como un dios, irrumpe en la naturaleza, tuerce, rompe sus leyes para establecer otras”. El ser humano se ha encargado de transformar el mundo natural que lo rodea y crear a partir de él, pero a su paso ha logrado también devastar y devaluar ese mundo natural.   

“La destrucción de la naturaleza por la técnica obedecía a una actitud más profunda: la degradación de los entes naturales en meros objetos. Al reducir el mundo a un material que debe ser dominado y transformado, las cosas dejan de tener un sentido intrínseco, sólo adquieren el sentido que el sujeto humano les atribuye. El hombre deja entonces de escuchar lo que tengan que decirle las cosas, para exigir que se plieguen al lugar que les señala en su discurso.” Luis Villoro.

Este ser moderno se ha hecho de libertades individuales que le han permitido crear su propio mundo, su cultura. Ha trascendido en las artes y las ciencias. Mediante la adopción de un sistema socioeconómico capitalista se ha valido de su capacidad de transformación y producción para arrasar con la naturaleza. Su necesidad de crear y acumular ha hecho que pierda el valor de todo lo exterior a él y tenga una visión egocentrista. Según la American Psychological Association se define al egocentrismo como “La tendencia a enfatizar las necesidades de una persona y de enfocarse en los intereses de un individuo (…)”. Es así que el ser humano se centra en su propio crecimiento, en una sociedad que mide su valor mediante lo material. Se esfuerza en saciar sus necesidades y mostrarse como completo frente a los demás mediante facetas.

b) El valor que el individuo se otorga a sí mismo a partir del “tener” y no del “ser”.

El sujeto de la psicología en la actualidad sufre una probable pérdida de identidad, en algún momento después de ponerse como el centro, se convierte en un ser arrogante, se pierde a sí mismo y siente esa necesidad de cobijo en la familia, amigos, pareja o sociedad; podemos decir que es un sujeto vacío que encuentra su valor a partir del “tener” y no del “ser”.

Fromm señala que el proceso industrial trajo consigo la promesa de la felicidad basada en el consumo, pero no fue así en ningún sentido ya que el consumo masivo no provoca ninguna satisfacción, no existe un progreso económico porque la economía se polariza cada vez más. Nos vemos en la necesidad errónea de obtener bienes para poder pertenecer. Mientras que en realidad es necesario distinguir entre lo que necesitamos de lo que sólo deseamos, de otro modo, el valor se determina por lo que poseemos y sin esto no somos nada, nos convertimos en un objeto.

Rojas menciona que hoy en día no importan más aspectos insignificantes materialismo, consumismo, etc. todo esto es aceptado por la sociedad aunado a una falta de compromiso en la vida; se convierte en un ser superficial y permisivo.

El bienestar se encuentra una vez que todas las necesidades materiales estén cubiertas, sus vidas son conocidas por su nivel económico, están muertos espiritualmente y lejos de la cultura. Tal parece que la sociedad en la actualidad presenta un síntoma de indiferencia a lo que le suceda al otro mientras nuestras vidas no presentan problemas, vivimos un mundo de apariencia mientras la soledad se apodera de nosotros, pero no somos capaces de acudir al otro, pues esto muestra debilidad. Así damos paso al siguiente punto a tratar en este ensayo.

c) La propuesta rechazada del psicoanálisis para hacer que el individuo reconozca su sufrimiento.

El sujeto al verse sumergido en sufrimiento se muestra necesitado de encontrar cobijo “en el otro”: ser humano, naturaleza o animal y externar sus emociones, al menos esa sería una alternativa, pero al verse en situación de vulnerabilidad muestra  “miedo por perder su naturaleza”, una naturaleza de poder y superioridad, rechazando el estado en el que se encuentra o siendo incapaz de entender a su propio sufrimiento, el psicoanálisis busca a través de la palabra provocar que el sujeto tome conciencia de su sufrimiento y pueda asumirlo.

Para Roudinesco “En la mayoría de los países donde el psicoanálisis se implantó, y a pesar del progreso ligado a los movimientos de emancipación, las mujeres, por ejemplo, aún son víctimas de desigualdades, subestimadas y poco representadas en las altas esferas del poder político, en Francia particularmente. Además, el derecho a la anticoncepción y al aborto es con frecuencia abofeteteado por los representantes del integrismo moral y religioso. Pero en los países donde el psicoanálisis no se implantó, la situación es peor ya que las mujeres (como los homosexuales) no son ni siquiera consideradas como sujetos enteros”.

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En contraste al psicoanálisis encontramos la farmacología, el sujeto encuentra su “cura” a través de los medicamentos, que tienen una función de controlar de manera parcial o temporal los sufrimientos. “La sociedad depresiva tiende a quebrar la esencia de la resistencia humana (…) Muchos sujetos prefieren entregarse voluntariamente a sustancias químicas antes que hablar de sus sufrimientos”

No pretendemos comparar y colocar una sobre otra, pues en este escrito no pretendemos tomar partido. Sin embargo, creemos que debe existir un equilibrio entre el psicoanálisis y los fármacos, pero aún más importante visibilizar en la actualidad la importancia que tiene la psicología en nuestra sociedad, tomar importancia sobre lo que sentimos quizá sería la primera premisa para construir sujetos que contemplen “al otro” con la misma importancia que sí mismos.

Bueno o malo.

Después de revisar tres de las posibles causas que hacen al sujeto perder importancia por “el otro”, es decir, ser egoísta, materialista y que no reconoce su sufrimiento por “miedo a perder su naturaleza” concluimos que el sujeto necesita encontrar su verdadera posición dentro del todo, antes de exterminar la naturaleza, pues de este modo se exterminará a sí mismo, creer que la felicidad depende de lo que posee y lo que aparenta, sólo constituye a un ser vacío; incapaz de reconocer su sufrimiento y sólo puede entregarse de manera voluntaria a los medicamentos como salida fácil, ya que, el lenguaje es una fuente de angustia y de vergüenza.

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The Persistance of Memory, Salvador Dalí.

Tomar conciencia de la importancia que tiene la salud emocional en México es un asunto que se debe tratar en cuenta en la actualidad, pues esto repercute de manera directa en la construcción de la sociedad que tendremos en un futuro muy próximo 

Sólo queda preguntarnos si, el miedo de no ser reconocidos como ese “segundo dios” nos ha llevado a aparentar ser inquebrantables y la realidad es que somos como niños asustados necesitados de refugio. Así, debemos cuestionarnos en realidad cuál es nuestra verdadera naturaleza. “El hombre es malo por naturaleza” – Maquiavelo o “El hombre es naturalmente bueno, es la sociedad la que lo corrompe” – Rousseau